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Defensa de la democracia

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06.04.2026

Es curioso que, de todos los argumentos que pueden esgrimirse contra la democracia, sus detractores elijan habitualmente el más estúpido. No creo que sea porque ellos mismos sean estúpidos, pero sospecho que muchos no acaban de entender el sentido del sistema.

La crítica más habitual es que la media de los votantes es, por definición, mediocre, por lo que de su elección solo puede salir un gobierno mediocre. ¿Tiene sentido —se preguntan— que valga lo mismo el voto de un catedrático de Astrofísica que el de un analfabeto? En definitiva: la democracia no es «eficiente».

Pero es que la razón de ser de la democracia no es ser eficiente. La eficiencia no tiene nada que ver, porque, en su forma ideal, el pueblo no decide tanto sobre los medios como sobre los fines.

La idea es que nuestra nación es una extensión de nuestra casa, y en nuestra casa lo más importante no es decidir necesariamente «lo mejor», sino lo que nos gusta, lo que preferimos, sin dar más explicaciones, igual que ningún hombre libre debería tener que dar explicaciones sobre su elección de corbata.

Dejemos momentáneamente de lado, por lo demás, que mucha de esa gente sobradamente preparada que,........

© La Gaceta