El pirómano: de Nerón a Sánchez |
Nerón tocaba la lira mientras Roma ardía. Dos mil años después, el espectáculo es el mismo, lo único que ha cambiado el instrumento y el músico. Ahora es un presidente con pin de la Agenda 2030 en la solapa quien sonríe ante las cámaras mientras media España se reduce a cenizas. La escena es tan antigua como el poder mismo: la ciudad arde, el gobernante actúa, y siempre, siempre, la culpa es de otro.
España vuelve a enfrentarse a otro verano con el mismo guión de siempre: montes convertidos en yesca, pueblos rodeados por las llamas y ciudadanos que miran al horizonte con la certeza de que, si el fuego llega, estarán solos. El verano pasado fue, según el sistema europeo Copernicus, el más destructivo del siglo XXI en materia de incendios forestales. Imágenes de horror, de impotencia, de vecinos viendo arder sus montes, sus casas, sus pueblos. Imágenes que pusieron en evidencia algo que muchos ya sabían: España no estaba preparada.
¿Y qué ha pasado desde entonces? Nada. O lo que es peor: apariencias.
Mi compañero Mario me recordaba ayer, en medio de las primeras altas temperaturas de la primavera, que no........