Machismo o igualdad. ¿ Cual es su opción?

Los varones de nuestras sociedades de un extremo a otro del mundo, independientemente de nuestro país, nuestra raza, religión, nivel de estudios, situación económica o ideas políticas, somos educados para ser machistas. Esto es tan viejo como la sociedad de clases basadas en la división social del trabajo, la explotación, el patriarcado y la guerra: Todo ese pack.

Si nacemos en familias donde hay niñas, son estas las primeras y casi siempre las únicas que lavan los platos, limpian o hacen las camas de sus hermanos y más tarde de sus maridos; las que juegan con muñecas y cocinitas preparándose para el rol de mujer sumisa y las que sirven la mesa del padre o de los hermanos varones. Porque ser varón en este mundo es haber nacido con una suerte de privilegio de género   no escrito en ninguna parte pero bien interiorizado por cada hombre ya desde la niñez. Un privilegio de poder, de dominio, y a la vez de sobre importancia simplemente por el hecho de ser varón que las sociedades patriarcales cuidan muy bien de conservar en todo el orbe.

La figura de la madre sumisa es tan determinante como el machismo del padre para dar continuidad a esta división de roles. Y lo es, porque también las madres son machistas con una frecuencia aterradora. Aparte de haber sido educadas como dependientes y servidoras del varón, son machistas o actúan como tales porque dependen económicamente del marido o compañero, porque siguen la tradición que se pierde en el tiempo,  o  por miedo a ser abandonadas y verse perdidas en un mundo donde – según los países- hasta pueden ser socialmente rechazadas si el marido las repudia. Y lo son también porque cuando tienen hijos se sienten atadas de pies y manos para oponerse al jefe de la casa en caso de conflictos serios. Por estas razones y otras parecidas, son machistas las mujeres, aunque sea un machismo........

© Kaos en la red