La violación como método: Abusos sexuales a presos palestinos |
Por Aleardo Laría Rajneri
Un impactante informe publicado por The New York Times el pasado 11 de mayo, con la firma del periodista Nicholas Kristof, denuncia un patrón de violencia sexual israelí generalizada contra hombres, mujeres e incluso niños palestinos, “perpetrada por soldados, colonos, interrogadores del Shin Bet, el servicio de seguridad interna, y, sobre todo, por guardias de prisiones”.
Kristof es un periodista consagrado en Estados Unidos que ha puesto el énfasis en los abusos contra los derechos humanos y las injusticias sociales, por lo que ha recibido dos premios Pulitzer. Sería impensable que The New York Times publicara una nota de estas características sin haber comprobado antes la fiabilidad de los datos aportados. En cualquier caso, la denuncia no es una novedad, ya que otro informe publicado el mes pasado por el Observatorio Euro-Mediterráneo de Derechos Humanos, con sede en Ginebra, denunciaba que Israel emplea «violencia sexual sistemática» que se practica «ampliamente como parte de una política estatal organizada». Según una estadística de Euro-Med, Israel ha detenido a 20.000 palestinos sólo en Cisjordania desde los ataques del 7 de octubre, y más de 9.000 seguían detenidos este mes. Muchos no han sido acusados, sino detenidos bajo pretextos de seguridad poco definidos, y desde 2023, a la mayoría se les ha negado el acceso a visitas de la Cruz Roja y de abogados. «Las fuerzas israelíes emplean sistemáticamente la violación y la tortura sexual para humillar a las mujeres palestinas detenidas», señala el informe de Euro-Med. Cita el testimonio de una mujer de 42 años que afirmó haber sido esposada desnuda sobre una mesa de metal, mientras soldados israelíes la violaban durante dos días, al tiempo que otros soldados filmaban los ataques. Posteriormente, según su relato, le mostraron fotografías de la violación y le advirtieron que se publicarían si no cooperaba con la inteligencia israelí.
Algunos de los peores abusos sexuales parecen haber sido perpetrados contra prisioneros de Gaza. Un periodista de Gaza compartió con Kristof el relato de los abusos que sufrió tras ser detenido en 2024. En esta ocasión, según relató, lo inmovilizaron, lo desnudaron y, mientras le vendaban los ojos y lo esposaban, llamaron a un perro. Con la ayuda de un adiestrador que hablaba hebreo, el perro lo montó y lo penetró. Otros presos palestinos y defensores de los derechos humanos también han denunciado casos de perros policía adiestrados especialmente para violar a prisioneros.
Kristof relata alrededor de 14 casos que ha podido verificar en entrevistas personales con las víctimas de los abusos y sus familiares, hombres y mujeres que afirmaron haber sido agredidos sexualmente por colonos israelíes o miembros de las fuerzas de seguridad. Save the Children encargó el año pasado una encuesta a niños y jóvenes de entre 12 y 17 años que habían estado detenidos en Israel; más de la mitad informaron haber presenciado o sufrido violencia sexual. Save the Children afirmó que la cifra real probablemente sea mayor, ya que el estigma social impide que algunos reconozcan lo sucedido. “El abuso sexual generalizado de prisioneros palestinos es una realidad; se ha normalizado”, afirmó Sari Bashi, abogada israelí-estadounidense de derechos humanos y directora ejecutiva del Comité Público contra la Tortura en Israel. “Existen pruebas contundentes de que las autoridades saben que está ocurriendo y no lo impiden”.
Según informó la oficina del primer ministro israelí Netanyahu junto con el canciller Gideon Saar, ordenaron iniciar una “demanda por difamación” contra el periódico por la publicación del artículo firmado por Kristof. En un comunicado conjunto, las autoridades........