Análisis de “La Estrategia de Defensa Nacional de EE. UU. 2026” |
por Pedro Cazes Camarero*
Capítulo 1: Guerra, capital y reproducción social
Este documento fue publicado la semana pasada, inicialmente sólo en inglés, y escasamente un mes después de otro material convergente más genérico editado por el Poder Ejecutivo estadounidense sobre la estrategia política de Trump (Casa Blanca, 2025), que he comentado en otro lugar. NDS 2026 tiene la autoría del rebautizado ministerio de Guerra, lo que lo hace particularmente relevante respecto de sus pretensiones. La hipótesis sostenida en este Capítulo es que la estrategia militar estadounidense no debe ni puede ser comprendida como un documento técnico-neutral, sino como un dispositivo estatal orientado a garantizar la reproducción ampliada de las condiciones materiales, territoriales y tecnológicas de la acumulación capitalista en un contexto de crisis estructural del sistema-mundo (Wallerstein, 2011).
La teoría marxiana no describe la guerra como un fenómeno externo a la economía política, sino como violencia organizada que acompaña y estructura los procesos de acumulación capitalista. En “El Capital” (Marx, 1867/1976) se sostiene que la violencia extraeconómica —colonización, conquista, esclavitud, desposesión y guerra— actúa como la “partera” de las relaciones sociales capitalistas, particularmente en los momentos de acumulación originaria. La guerra no constituye una anomalía del capitalismo, sino como uno de sus mecanismos históricos de creación y reorganización. En fases de expansión, la guerra abre territorios, mercados y fuentes de trabajo. En fases de crisis, ella opera como instrumento de redistribución forzada del poder, destrucción de capital excedente y reconfiguración de jerarquías interestatales. La NDS 2026 se inscribe plenamente en esta lógica. La prioridad absoluta asignada a la defensa del territorio nacional, de las infraestructuras críticas y de los flujos estratégicos de energía, comercio, información y tecnología, expresa la centralidad de la guerra como mecanismo de protección de las condiciones generales de existencia del capitalismo estadounidense (Marx, op. cit.).
El territorio no constituye simplemente un espacio geográfico, sino una precondición material de la producción social. En el capitalismo avanzado, el territorio se encuentra densamente saturado de capital fijo: infraestructuras energéticas, logísticas, digitales, financieras y militares: inversiones de largo plazo indispensables para la valorización del capital. La NDS 2026 conceptualiza explícitamente el territorio estadounidense como un espacio que debe ser defendido en su totalidad: población, fronteras, rutas marítimas, espacio aéreo, dominio cibernético y espacio extraterrestre. Esta ampliación del concepto de defensa territorial refleja una novedad estructural del capitalismo: la acumulación post- fordista depende crecientemente de redes técnicas y tecnológicas vulnerables. La defensa del territorio equivale a la defensa del capital fijo frente a interrupciones, sabotajes o apropiaciones por parte de competidores estratégicos, y la guerra se despliega como una función permanente de mantenimiento del entorno material de la valorización del valor.
El epicentro conceptual de la “competencia entre grandes potencias”, presente en la NDS 2026, debe ser interpretado como un síntoma de la crisis del orden planetario surgido tras la Segunda Postguerra. Esta crisis puede entenderse como el naufragio de la hegemonía del capital estadounidense, en la que nuevas potencias disputan el control de mercados, tecnologías, cadenas de suministro y normas internacionales. Autores como Giovanni Arrighi (1994), David Harvey (2003) y Samir Amin (1997) han señalado que las transiciones hegemónicas en el capitalismo, suelen ir históricamente acompañadas de una intensificación de los conflictos militares y de la financiarización de la guerra (Arrighi, op.cit.; Harvey, op.cit.). La NDS 2026 integra las dimensiones económicas, tecnológicas y militares en un único marco estratégico, en el cual la guerra deja de ser un evento delimitado en el tiempo y el espacio para convertirse en una condición estructural de la competencia capitalista global.
Capítulo 2: Militarización de la reproducción social y guerra permanente
Desplazando el foco desde la acumulación simple del capital hacia la reproducción ampliada (Marx, op. cit.), la hipótesis defendida es que la NDS 2026 expresa una fase avanzada de militarización de la reproducción social, en la que la guerra deja de ser un acontecimiento excepcional para convertirse en una condición estructural de organización de la vida .
A partir de los debates contemporáneos marxianos sobre la reproducción social, se ha construido un consenso respecto a que el capitalismo no se sostiene únicamente mediante la producción de mercancías, sino a través de un conjunto de prácticas, infraestructuras y dispositivos que garantizan la reproducción cotidiana de la fuerza de trabajo y de las condiciones generales de la vida social (Bhattacharya, 2017). La NDS 2026 se inscribe en esta problemática al extender la lógica de la defensa militar a ámbitos tradicionalmente considerados civiles. La noción central de ‘infraestructura crítica’ expuesta en el documento, incluye redes energéticas, sistemas de transporte, cadenas logísticas, telecomunicaciones, sistemas financieros, plataformas digitales y flujos de datos. Estos elementos constituyen hoy el núcleo de la reproducción social del capitalismo avanzado. Su militarización implica que la vida social misma queda subsumida bajo una racionalidad estratégica permanente. La ampliación del concepto de “seguridad nacional” hacia el dominio cibernético, informacional y tecnológico tiene implicancias directas sobre el trabajo y la fuerza de trabajo. En el capitalismo contemporáneo, el trabajo cognitivo, logístico y tecnológico ocupa un lugar central en la menguante creación de valor y en la reproducción del sistema. La NDS 2026 no es explícita en este tema, pero aunque es reacia a ese reconocimiento, implícitamente acepta esta transformación al priorizar la protección de datos, sistemas de mando y control, redes digitales y capacidades de innovación. Esto equivale a una protección armada de las nuevas formas de trabajo social y de los dispositivos que organizan su explotación y control. Harry Braverman y otros más recientemente, han mostrado que la reorganización del trabajo bajo el capitalismo avanzado se acompaña de nuevas formas de control, disciplinamiento y segmentación de la fuerza de trabajo (Braverman, 1974; Mezzadra & Neilson, 2019).
La concepción de la guerra implícita en el documento se aproxima a lo que se ha denominado ‘guerra permanente’. Se trata de un estado continuo de preparación, amenaza y movilización de recursos. Ya Rosa Luxemburgo, hace más de un siglo, afirmaba que la destrucción —material y social— generada por las conflagraciones, cumple una función productiva en el capitalismo, al abrir nuevos espacios para la inversión y la reorganización del capital (Luxemburgo, 1913). La modernización militar constante, la innovación tecnológica y la expansión de complejos industriales-militares distan de ser novedosos y pueden interpretarse como formas contemporáneas de esta destrucción productiva. La NDS 2026 legitima esta dinámica al presentar la innovación militar y tecnológica como condición de supervivencia nacional, naturalizando un ciclo permanente de inversión, obsolescencia y rearme.
Capítulo 3: Militarización del Estado, finanzas y gestión de la crisis capitalista
La hipótesis de este capítulo afirma que la nueva Estrategia de Defensa Nacional de los Estados Unidos constituye un dispositivo estatal de gestión de las convergentes crisis estructurales del capitalismo, articulando militarización, finanzas públicas, endeudamiento con la administración política del declive hegemónico.
El Estado no es un árbitro neutral entre las clases sociales. Consiste en una forma histórica específica de organización del poder político a favor de las clases dominantes; desde el eclipse feudal, se halla al servicio de la reproducción de las relaciones sociales capitalistas. En contextos de crisis, el Estado tiende a reforzar sus funciones coercitivas y de planificación estratégica (Poulantzas, 1978). La NDS 2026 debe leerse como una manifestación explícita de este desplazamiento: el Estado estadounidense se concibe a sí mismo como gestor armado de una crisis múltiple económica, tecnológica, geopolítica y ecológica que amenaza las bases materiales de su hegemonía (y de la civilización). La centralidad del presupuesto de defensa en tal estrategia, revela el papel de la guerra como mecanismo de absorción de excedentes de capital y de legitimación del endeudamiento público. Se ha señalado que el gasto militar opera como una forma de “keynesianismo armado”, sosteniendo la demanda agregada en contextos de estancamiento (Harvey, 2003). Agreguemos que todo se verifica en un escenario irreversible de desaparición del valor de las mercancías a raíz del vertiginoso aumento de la composición técnica del capital, fenómeno previsto por Marx ya en el siglo XIX (Marx, 1858) convirtiendo los precios del mercado en discrecionales, como describen Lea Place y Cazes Camarero (Lea Place, 2019; Lea Place y Cazes Camarero, 2022). La NDS 2026 normaliza la reasignación permanente de recursos hacia la modernización militar, presentando estas decisiones como inevitables frente a amenazas externas. De este modo, la deuda pública y la financiarización de la guerra se integran en la gestión ordinaria del Estado capitalista. La NDS 2026 puede interpretarse como un documento destinado a organizar la........