Que la calle nunca calle (¿y el socialismo para cuándo?) |
“Si no hay poder popular, no existe socialismo.”
En lo que parecía una revolución socialista, lo cual abrió grandes expectativas en todas partes, la Venezuela bolivariana con Hugo Chávez a la cabeza termina siendo un grotesco protectorado de Estados Unidos (¿estado número 51?), con uno de sus principales dirigentes que dice, sin pelos en la lengua, que “se acabó el socialismo y se va abiertamente hacia una economía de mercado”. Cuba, la heroica isla que construyó un envidiable modelo socialista, luego de resistir los monstruosos embates del imperio durante más de seis décadas, es postrada a un grado casi humillante (embargo petrolero, dificultad para conseguir alimentos y medicinas), y se debate entre aceptar la oferta de “ayuda humanitaria” -con el director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), John Ratcliffe, reuniéndose en La Habana con algunos de sus líderes ¿imponiendo condiciones?- o la invasión militar. ¿Dónde va quedando el socialismo en el mundo?
Rusia, que diera el primer salto revolucionario hacia el socialismo en la historia, pasa a ser un país capitalista, con los antiguos dirigentes comunistas convertidos en los nuevos empresarios multimillonarios, mientras un asesor -y archimillonario- le dice al oído al presidente Putin que “por nada del mundo se debe volver a 1917”. China, Laos y Vietnam desarrollan modelos de “socialismo de mercado”, con fuerte inversión extranjera (de empresas capitalistas), y fomentando particulares economías de mercado bajo control de Partidos Comunistas, aceptándose los millonarios con Rolls Royce. Engendro algo complejo de entender, por cierto. ¿Socialismo con consumo suntuario? Complicado, sin dudas.
La Nicaragua sandinista, con su gloriosa revolución de 1979 y el intento de construir un “paraíso” fuera del asedio norteamericano, es hoy una compleja sociedad absolutamente alejada del socialismo, manejada con totales criterios empresariales, con presencia del FMI y una dirigencia que emula no a Sandino sino, en todo caso, a Somoza.
Rusia y China, actualmente grandes potencias en lo económico y lo militar, miran para otro lado ante la sangrienta masacre del pueblo palestino, al igual que ante el miserable bloqueo energético a Cuba; pareciera que solo se interesan por su propia sobrevivencia. ¿Se habrán repartido áreas de influencia con Washington?: Moscú y las repúblicas periféricas del Asia Central, China ciertos sectores del Asia incluyendo Taiwán, su hoy “provincia rebelde” (y principal productor mundial de semiconductores). Pero entonces ¿y el socialismo?
Los otrora partidos comunistas del mundo, siempre vinculados a la Unión Soviética, en su gran mayoría, si todavía existen, se han convertido en fuerzas socialdemócratas. Y muchos de los antiguos movimientos de acción armada, transformados en partidos políticos dentro de la institucionalidad capitalista, no pasan de pobres rendimientos electorales, sin mover masas, muy lejos de ser vanguardias en la lucha revolucionaria. Si en algún caso llegan a la presidencia, apenas si tienen agendas tibias que no modifican un ápice las estructuras socioeconómicas de sus países. ¿Habrá que olvidarse de las revoluciones y el socialismo? ¿“No hay alternativa”?, como dijo la mandataria de la parasitaria monarquía hereditaria dizque democrática del Reino Unido, la Dama de Hierro Margaret Thatcher.
La actual alianza China-Rusia, con la inclusión de otros países formando los BRICS , representa una propuesta ante el imperialismo estadounidense, pero no pasa de acuerdo........