Los ignavos de Dante |
No por nada nos previno Dante, en el tercer canto de la Divina Comedia, cuando le pregunta a Virgilio, su guía hacia el infierno, ¿Qué son esos suspiros, gritos y llantos que retumban en el aire sin estrellas?, y éste le responde, que vienen del Antiinfierno donde son castigadas las tristes almas que llegan sin infamia y sin honor: »¡Son los ignavos! Almas que en vida no hicieron ni el bien ni el mal, por su elección de cobardía».
La indiferencia se materializa y comercializa cotidiana de formas seductoras entre brebajes y ropajes camuflada; seduce sobre tendidos nocturnos y diurnos campos de nuestra vida encuadra interiores al desnudo y acuarelas de postín, donde convencerte del encanto de la burguesía; trasmite luces de contagio y sombras que acreditan repudio al insumiso a la vez entreteje, abarca y suscita la alienación del marco social contra la mujer un complejo de arte deforme que pareciera reivindicar su emancipación, abanico multiuso diseño para quebrar la inquietud y tentar y deformar y sedar y engullirte dentro de él; red tendida sobre la encrucijada que enmienda a galope fantasía inabarcable a la vez que reivindica indiferencia como broche distintivo, dando forma grotesca los cantos que motivan tu conciencia; un poder que pareciera puesto a tus pies, un sistema depravado, de alas deformes para que aletees dentro de su contagio ¡Hay tantas formas de ¨vivir¨ y ¨sobrevivir¨ y ¨trabajar¨ y compartir leyes y leyendas de bufones héroes y cobardes… Por el brindis (social), la entrega, la conformidad, la paz, la revelación, la leyenda que acelera antagónica a la revolución y por el de la libertad (capitalista) el emponzoñamiento de la liberación social y de la mujer y de la apocalipsis del (descubrimiento) la mentira y a la hambruna de epopeyas genocidas de terribles consecuencias que aporta la indiferencia!
De la indiferencia a la cobardía elijo la rebeldía
Con ella conmemoro hoy un retazo de nuestra historia a una gran mujer orgullosa de su militancia de su lucha de su entrega de constante reivindicación de su forma de agitar la revolución que emprendió su hijo (desaparecido) a Taty Almeida, Madre de la Plaza de Mayo recién fallecida. Siempre me pregunto ante situaciones como esta, donde deslumbra la conciencia del hijo y la madre que educa y asume la causa su búsqueda y defensa, donde hay tantas víctimas y héroes reales donde poner los ojos: ¿qué necesidad tenemos de dar por mortales personajes que son confabulación,........