El sujeto, el proletariado, la organización anarquista y otras nostalgias |
Es muy posible que nadie le haga mucho caso a este breve escrito, pero por si acaso diré por anticipado que mi pretensión es modesta y que no pretendo polemizar, aunque no me importaría compartir argumentos y pensar, saliendo de los estereotipos que todas tenemos y que nos conducen a ser obtusas y, en ocasiones, a la ceguera.
Hay compañeros que llevan tiempo dándole vueltas a la existencia o no del proletariado, a buscar el perdido sujeto revolucionario, a construir “la” organización anarquista capaz de elaborar “un” programa, “una” estrategia y tácticas concretas que nos conduzcan por la senda de la revolución. No he leído todos los escritos, siento decirlo, porque me agota esa dificultad del anarquismo para imaginar una salida al capitalismo que no sea volver al pasado y a la nostalgia, incluso a la melancolía. Así lo perciben dos autoras Gibson y Graham en su libro Una política poscapitalista. Afirman que la falta de imaginación es una patología de la izquierda, algo que me recuerda la “melancolía” de la izquierda, extensible al anarquismo, que plantea Wendy Brown en su ensayo sobre este tema. La melancolía de izquierda es una postura en la cual el apego a una identidad o a un análisis político del pasado es más fuerte que el interés en las posibilidades actuales de movilización, alianza o transformación. El sujeto melancólico se identifica con los ideales perdidos y experimenta su ausencia como sentimientos de desolación y abatimiento. En la fijación con el pasado hay una clara relación con la teoría paranoica total que dice que nada puede suceder. Fisher lo llama un “severo superyo........