Vigilando el mar |
«Escribir hoy sobre la emigración es cumplir el mismo deber que en su momento era escribir sobre los campos de concentración en la época nazi…los inmigrantes son los esclavos modernos y mano de obra casi gratis. Con ellos se comete un genocidio».
Andrés Sorel, Voces del Estrecho
«No decir solamente; dieciséis millones de emigrantes han pasado en treinta años por…sino intentar de representarse qué fueron esos dieciséis millones de historias individuales»
Georges Perec, Ellis Island
El título con que encabezo este comentario puede llevar a confusión, para evitarla aclaro que no voy a referirme a las patrulleras guardacostas de diferentes colores y países, de ambos lados del Mediterráneo, que navegan en busca de embarcaciones que tratan de eludir las fronteras, dedicados a evitar pasos ilegales y demás; tampoco voy a referirme a Open Arms, a SMH, al Aita Mari u otras organizaciones que con sus barcos tratan de salvar a las personas que emprenden la travesía desde tierras africanas a la fortaleza-Europa, tan cristiana ella, jugándose la vida, en endebles cayucos, pateras, zódiacs o similares (realmente recomendable resulta el librito de Sandro Veronese: Salvar vidas en el Mediterráneo). Tampoco me refiero a quienes vigilan cómo anda la vigilancia, con el fin de traficar con la desgracia humana, y obtener pingües beneficios. Me refiero a unas personas, justas, que son ejemplo de dignidad desviviéndose por la vida de los demás, de los condenados de la Tierra que dijese el otro. Se lee en la Odisea: «éste es un infeliz que viene perdido y es necesario socorrerle, pues todos los extranjeros y pobres son de Zeus».
La periodista franco-finlandesa Taina Tervonen entrega su «Los vigías. Cinco centinelas de las fronteras», publicada por Errata Naturae editores. Barcos en el salón, zozobrando, a la deriva, perdidos, y pantallas y teléfonos, también redes sociales, que siguen la pista de las vidas que corren peligro en las navegaciones precarias, que dan cuenta de las salidas, del número de embarcados, de desaparecidos y muertos, avisando del peligro a los servicios de salvamento, que no oyen o no contestan, problemas de inhumanidad bajo pretexto de que la zona no es competencia de........