La IA ¿panacea?¿camino al desastre?
«La inteligencia artificial es la última creación humana hasta el presente que confirma que podemos ser instrumentalizados por nuestros instrumentos. Esa ha sido una de las cuestiones esenciales: el hombre puede ser manipulado por sus instrumentos de manipulación»
Edgar Morin
«La IA generativa no es solo una herramienta; es un sustituto de procesos mentales que antes ejercitábamos: el peligro no es que las máquinas piensen como humanos, sino que los humanos piensen como máquinas»
Nicholas Car
«La IA genera una ilusión de conocimiento. La gente confunde “acceso a la información” con “comprensión”, y eso es peligroso para el desarrollo intelectual»
Noam Chomsky
Antes de presentar algunas lecturas sobre la denominada Inteligencia Artificial, quisiera traer a colación un par de experiencias personales: por un lado, en algunas ocasiones en que he tratado de hallar algún artículo mío, o similar, me ha venido una respuesta debida a la dichosa IA dejando claro que algunas campanas les suenan sin saber exactamente dónde, lo que traducido es que: se me atribuyen colaboraciones, obras y traducciones inexistentes, y alabanzas varias que, la verdad, no afectan a mi ombligo, ya que uno a estas alturas de la película es consciente de lo que hay; y por otro, algunas personas cercanas, usan de tal sistema con frecuencia, ya sea para hacer simpáticas composiciones fotográficas, o…para escribir textos ya sea del trabajo o de alguna reclamación, mostrando una satisfacción desorbitada de los resultados que les ofrece la máquina, hasta algunas indagaciones genealógicas, que han llevado a cabo, entrega junto a aciertos, afirmaciones que caen en el desbarre absoluto…¡qué maravilla! El problema surge cuando el uso de una posible herramienta que en principio pueda servir de ayuda acabe convirtiéndose en dueña, al dejarle a ella el dominio, y…la última palabra; es como si las muletas que alguien necesita para caminar se rebelasen y se adueñasen de la marcha del que las usa. Planeando la sombra de Frankenstein o del Golem.
A nivel más general, se observa una cruzada que ensalza las virtudes de la IA, que va a aportar, aporta ya, avances en diferentes esferas de la actividad científica, empresarial, periodística, artística, sanitaria, etc., etc., etc., obviando la reducción de puestos de trabajo, el descenso de la calidad de los textos periodísticos y otros, amén de la pauperización del acto creador al dejar en manos de máquinas, cargadas de datos, datos acumulados, robados podría decirse (ya que ChatGPT ha abolido las leyes del copyright, robando a autores y editores, y artistas), datos trillados / seleccionados por una legión de esclavos de países del Sur global para después ser sometidos a una operación de fusila-corta-pega, siendo las máquinas, reitero, la solución y respuesta a los problemas y situaciones que se plantean…ante estas críticas u objeciones, la respuesta no se hace esperar: retrógrados, negacionistas de la importancia de la ciencia, primitivos, reaccionarios, neoludistas, y…otras lindezas, para quienes aguan la fiesta a quienes pintan las cosas de color de rosa. No hace falta ni decirlo, pero nunca está de más repetirlo que la ciencia no es inocente ni neutral, además de que tiene sus dueños, salvando las distancias que hayan de ser salvadas, en esto se cumple la afirmación, referida a las palabras, de Humpty Dumpty, en conversación con Alicia: todo depende de quien tiene el poder y la autoridad para imponerlo.
De los diferentes libros que he leído y de los que doy somera cuenta, me referiré en primer lugar al libro de Carlos del Castillo, editado por Península en su colección Geopolítica Ilustrada: «Cartografía de una revolución. Inteligencia Artificial». El libro es como un mapa en el que se plantean 6 temas y 50 preguntas a las que el autor da cumplida respuesta, acompañando su discurso de diferentes cuadros, infografías, documentos, cronología, mapas, estadísticas, etc. que apoyan las explicaciones ofrecidas por él. Tras una ubicadora Introducción son seis los capítulos que componen el libro: Entre potencial y realidad,La tecnología sedienta, Los amos del código, La batalla por el control y la verdad, Prosperidad, desigualdad o estallido y El dios de las dos caras.
El autor como un avezado notario da cuenta del panorama en que se desenvuelve la IA, las tensiones geopolíticas especialmente entre EEUU y China, y el fuera de juego europeo, los brutales costes de la producción de tal sistema, con los centros de datos que situados en países del Sur global, explotan a los trabajadores, esclavos podría decirse, expuestos horas y horas a escenas brutales, vídeos e informaciones, lo que provoca desajustes mentales sin cuento; del mismo modo quedan expuestos los enormes gastos de energía y de agua, para enfriar los refrigeradores, que se usan en tales centros, cuya ubicación resulta problemática por el ruido que provocan y otros desbarajustes, lo que hace que en no pocas ocasiones los intentos de instalar centros de dicho tipo hayan fracasado ante la firme oposición de los habitantes de la zona amenazada. Si he dicho notario, no ha de pensarse que a lo largo de la lectura no se vayan deslizando diferentes valoraciones que hacen que se vea los desmanes que supone la implantación y dominio de los microchips, datos y algoritmos, que no solamente responden a las preguntas que se les hace sino que se permite aconsejar y señalar cuál es el camino que ha de adoptar nuestra vida ya sea en aspectos de alimentación, salud y otros cuidados, invadiendo así nuestra intimidad.
El libro va despejando diferentes incógnitas que surgen ante la extensión de tales dispositivos, a la vez que desde las primeras páginas se exponen las cuatro corrientes ante la IA: catastrofistas, aceleracionistas, pragmáticos y escépticos. Entre los primeros asoman, curiosamente algunos especialistas que tras su experiencia parecen arrepentirse al vislumbrar que la veloz carrera de estas máquinas, puede llevar al desastre; los segundos son de los que siempre quieren más, no hay tiempo que perder ni tampoco beneficios que dejar escapar, entre estos ocupa un lugar de privilegio la tecnoreligión de Silicon Valley que contamina el mundo de la política. Los pragmáticos al tiempo que reconocen el potencial de la IA, centran su mirada en los problemas que supone: sesgos, desinformación, alucinaciones en el funcionamiento, la desinformación o la opacidad algorítmica; por último, los escépticos no ven futuro, profetizando un nuevo invierno en la implantación al tiempo que muestran las limitaciones de la denominada inteligencia. Me atrevo a señalar que tal vez a las cuatro posturas presentadas habría de añadirse, por su potencia crítica, a quienes se oponen de manera rotunda a la implantación de estos mecanismos que suponen serios problemas para los valores de la humanidad (algunas de esa posturas, con sus matices, pueden verse en algunos de los libros de los que a continuación doy cuenta), llamando a alzar la voz contra la avalancha de deshumanización. No se puede, ni debe, obviarse que junto a los medios señalados que acompañan el texto, se ofrecen una serie de retratos de algunos de los promotores de tales sistemas e igualmente de algunos opositores, incluyendo declaraciones y discursos que dejan ver las diferentes posturas en litigio. Quedan también señaladas las grandes empresas del ramo y las empresas en diferentes países, los gastos y costes que suponen…Quedando plasmadas las promesas luminosas que se avanzan y las sombras que se ciernen en medio de tantas alabanzas: desempleo, control, y la doblez de Jano como esquema guía: y así si algunos campos parecen más proclives a recibir potentes críticas (empresariales o militares, por ejemplo), otros parecen resistentes a la críticas: así la medicina (¡ay las mutuas!!) o las investigaciones en biología…tampoco quedan indemnes de serios peligros.
Libro de gran interés que no se priva de aclarar además de todo lo dicho, y más, la terminología empleada en el medio con sus aclaraciones conceptuales.
El más breve -hablo del tamaño- de los libros leídos es un alegato implacable contra la supuesta inteligencia artificial, incidiendo en que a tal supuesta inteligencia le faltan las características esenciales de ésta, lo que queda patente en el uso de comillas en la palabra inteligencia. Se trata del libro de Jesús García Rodríguez, editado por La Torre Magnética: «Delirio transductivo. Inteligencia artificial y lenguajes artificiales». Las tres partes que componen el libro no tienen desperdicio. Dejo de lado las dos últimas, que exponen un juego de traducciones por medio de máquinas de un discurso de M punto Rajoy, que en sus versiones resultan puro delirio, y los lúcidos comentarios acerca del asunto de Ana Marqués. La primera parte, “Inteligencia” artificial o de la mentira del cerebro como máquina y de la máquina como cerebro, incide en las abismales diferencias entre el cerebro humano y su réplica maquinal, que va acompañada de una falacia mayor, cuestión que queda patente desde el primer párrafo: «el concepto de “inteligencia” artificial reposa, desde su nacimiento, sobre una enorme falacia. La “inteligencia” artificial, se nos dice, funciona como la mente humana. La “inteligencia” artificial es producto de una máquina. Ergo la mente, el cerebro humano, es una máquina». Jesús García Rodríguez emprende la tarea de mostrar las diferentes lógicas que están en juego, la cuantitativa, propia de la ciencia, y la cualitativa propia del arte y la poesía, delimitando la castradora herencia platónica del dualismo que privilegia el alma, el logos, en detrimento del cuerpo, rastreando el hilo conductor que recorre el pensamiento occidental, siempre guiado por la idea de Progreso, y dando primacía a lo mecanicismo y matemacismo, que deviene razón instrumental, en un camino que conduce, mediante la robotización, hacia procesos deshumanizadores…fuera los cuerpos, los deseos, las emociones y la imaginación con los daños a la creatividad y sus expresiones artísticas, entre otras.
Aun no dedicando su libro de manera, al menos central, a la IA, César Renduelles, en su «Redes vacías. Tecnología catastrófica y el fin de la democracia», publicado en Cuadernos Anagrama, convierte en el centro de gravedad de su travesía en cómo las promesas que surgieron de la mano de Internet y la consiguiente democratización ha acabado bien lejos de todo ello, prácticamente en las antípodas de los que predecían los profetas redero-digitales. El algoritmo ha triunfado con sus desviaciones, marcaje de tendencias con dejes nada democráticos y, no pocas veces, teñidos de resabios racistas, misóginos y excluyentes. Pone el acento en la robotización de los trabajadores, con los ejemplos de las grandes empresas como Amazon y otras. En concreto, algunas de las páginas,del volumen, las que van de la 45 a la 61 en especial, y algunas salpicaduras más, dirigen la mirada, podría decirse los dardos, hacia la fiebre creada por la IA en el mundo del periodismo y las tentaciones digitalistas en el seno de la izquierda. Traza el recorrido atravesado por la adoración, quería decir implantación, de los diferentes sistemas digitales y desemboca en el horizonte luminoso que anuncian sus promotores, que de hecho no es más que una careta para ocultar sus reales propósitos y efectos. Del........
