António Lobo Antunes se foi |
« Los malos libros son aquellos que nos dejan la cara y el estómago intactos. En general, venden más por eso mismo, pero no nos tiran a la lona. Cumbres borrascosas nos tira a la lona. Guerra y paz nos tira a la lona. Cualquier gran libro nos tira a la lona y le quedamos agradecidos por eso, puesto que vivimos a ras de tierra y no logramos levantarnos del suelo sin ayuda. Esto es difícil de explicar, pero espero que hayáis entendido »
Cuando se concedió el premio Nobel de Literatura 1998 a José Saramago, hubo voces que dijeron que más justo hubiese sido concedérselo al ahora fallecido, este pasado día 5, a los 83 años en su ciudad natal en donde había nacido en 1942; no entraré en la comparación ya que ambos fueron dos grandes escritores, además de que las comparaciones son odiosas, en especial para el que pierde,…aunque en este caso más que recurrir a la disyunción excluyente (o el uno o el otro) podría recurrirse a la suma o a la disyunción inclusiva (entre o el uno o el otro, ambos). Al final los partidarios de uno o del otro convirtieron la cuestión en tan estéril como aquella tendencia a posicionarse en pos de los Stones o de los Beatles, restando en vez de sumando. Y como candidato permanente al galardón de la Academia sueca se ha ido este lisboeta que hacía bueno aquello de que Portugal ya tiene quien le escriba, al convertirse en cronista de las contradicciones de su país y las pesadillas de sus habitantes, en los que se cruzan los mejores y los peores sentimientos y comportamientos. Con respecto al Nobel llegó a decir que ¡A la mierda! -añadiendo que-por recibir un premio la obra no es mejor. Con respecto a Saramago…la cerrazón de éste ante cualquier signo de apertura en el partido comunista portugués le escamaba sobremanera, partido al que Lobo Antunes también perteneció, llegando a ir en las listas electorales, aunque por poco tiempo debido a la inflexible verticalidad en el funcionamiento de dicho partido y a algunos turbios manejos en tiempos de la revolución de los claveles.
Tomando como medida la expuesta en la frases iniciales no cabe duda de que los libros de António Lobo Antunes era de los que dejan groggy al lector, pues lejos de estilismos hueros o de vacíos temáticos, en su prosa impera aquello de que nada de lo humano le resulta ajeno. Había tenido una gran escuela en su profesión de médico psiquiatra en la guerra de Angola en tiempos de la dictadura de Salazar, que le habituó a conocer los dolores, y los desajustes mentales de no pocos combatientes, y la muerte acogida con lágrimas al por mayor. Llamado a filas se le asignó el grado de subteniente y siendo médico hubo de recorrer la geografía angoleña ejerciendo........