Comunidad de bienes y prefiguración socialista |
Nota: texto para la charla-debate con el título: Luchas por la defensa de lo comunal en Euskal Herria. Lo comunal en el capitalismo actual en Euskal Herria. Lo comunal en el capitalismo internacional. Aldabe Gizarte Etxea Centro Cultural Aldabe maiatza 8, 18:30
Antes que nada, tendrá que quitar la explotación de la industria y de todos los ramos de la producción en general de manos de los individuos aislados y en competencia entre sí, haciendo que en cambio los explote toda la sociedad, es decir por cuenta de la colectividad, conforme a un plan colectivo […] abolirá la competencia y la sustituirá por la asociación. […] deberá abolir así mismo la propiedad privada, y su lugar será ocupado por la utilización colectiva de todos los instrumentos de producción y la distribución de todos los productos por acuerdo común, o sea por la así llamada comunidad de bienes. La abolición de la propiedad privada es, incluso, el resumen más breve y característico de la transformación de todo el orden social necesariamente emanado del desarrollo de la industria, y por ello los comunistas la destacan, con razón, como su exigencia fundamental.
COMUNIDAD DE BIENES Y DERECHO CONSUETUDINARIO
COMUNIDAD DE BIENES Y DERECHO CONSUETUDINARIO
Engels escribió estas palabras en noviembre de 1847 en el borrador llamado Principios del Comunismo que debía ser terminado al poco tiempo para cumplir el encargo que la Liga de los Comunista le había hecho a él y a Marx. El malestar obrero y campesino aumentaba en Europa y los comunistas esperaban un próximo estallido revolucionario como sucedería al cabo de pocos meses. Los Principios debían formar teórica y políticamente a las clases explotadas para vencer en esa batalla que se veía inminente pero su proverbial espíritu autocrítico les hizo releerlo de nuevo y utilizarlo desde finales de 1847 para publicarlo en febrero de 1848 con el título de Manifiesto del Partido Comunista.
La conexión entre ambos textos es tan obvia que no merece la pena extenderse en ella, pero sí es importante recordar que pocos años antes, en los escritos de 1842/43, Marx había defendido abierta y radicalmente el derecho consuetudinario, el derecho precapitalista de los y las campesinas a hacer uso de las riquezas de las tierras y bienes comunes privatizados por la ascendente burguesía alemana. Pero Marx no sólo defendió ese derecho precapitalista, también criticó ásperamente la brutalidad represiva de la policía encargada de defender el derecho de propiedad burguesa.
Os haréis la pregunta: ¿qué importancia tiene para nuestro tema retroceder a la Europa de hace alrededor de 184 años? Sólo hay una respuesta, como imaginaréis: toda. Una de las razones fundamentales de la primera guerra carlista concluida en 1840 había sido la defensa de los comunales amenazados por el liberalismo privatizador dirigido desde Madrid con el apoyo de la burguesía vasca. En realidad, la defensa de los comunales fue una constante que recorre directa o indirectamente la larga historia de las matxinadas desde el siglo XVI, por no retroceder más en los tiempos, pero se agudiza desde finales del s. XVIII e inicios del s. XIX con los ataques nacionalistas franco-españoles.
Si seguimos el proceso de centralización estatal del nacionalismo español desde finales del siglo XVIII descubrimos que, como en todo país capitalista, la expropiación y la privatización de los bienes comunales, de las propiedades de la Iglesia, etc., las tierras de las «manos muertas», fue intensificándose en la medida en que el Estado necesitaba más y más recursos porque no le bastaba con lo obtenido con la explotación de las clases trabajadoras. La desamortización de Godoy entre 1799 y 1808 iba fundamentalmente dirigida a la expropiación de los bienes eclesiásticos, algunos de los cuales ayudaban a sobrevivir al campesinado. Algo muy parecido sucedía con la desamortización de Mendizábal de 1836 que sí tenía un objetivo central: fortalecer al ejército español que sufría serias dificultades en la guerra carlista de 1833-1840 más aun teniendo en cuenta la desproporción de medios a favor del Estado llamado «liberal». En esta guerra, el componente campesino del carlismo vasco era muy consciente de que uno de sus fines más cruciales, si no el que más, era la defensa de los comunales y de otros derechos recogidos en las Leyes Forales.
La desamortización de Madoz en 1855 perjudicó mucho al campesinado porque se centró en los bienes públicos de los ayuntamientos, endeudados por múltiples razones de entre las que destaca la avaricia acumulativa de burguesías locales envalentonadas por la debilidad creciente del campesinado del Estado. Fue un intento de rebañar el fondo de la cazuela de los bienes municipales que la burguesía necesitaba con urgencia dada la situación de la Hacienda estatal, pero para Euskal Herria fue también una advertencia de que el Estado no se iba a detener en la liquidación de las Leyes Forales que garantizaban los comunales.
OCUPACION MILITAR Y PRIVATIZACION
OCUPACION MILITAR Y PRIVATIZACION
La abolición de los Fueros en 1877 se realizó bajo ocupación militar tras la derrota........