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En medio de fuertes tormentas geopolíticas ocurre histórica derrota del ejército estadounidense en el Golfo Pérsico

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26.12.2020

Ante todo, hay que ser muy claros en advertir que la instalación de Joe Biden en la Casa Blanca no significa otra que la continuidad de la estrategia criminal y genocida en que está empeñada la burguesía fascista estadounidense, a fin de recuperar la hegemonía mundial estadounidense perdida en 2010.

Pero lo primero en este objetivo era salir de la onda depresiva económica en la que estaba sumergida el sistema capitalista desde 1973. De hecho, aquello significaba la destrucción de portentosas fuerzas productivas (hundimiento de la economía mundial). Una situación que no había sido posible totalmente con sus largas y sangrientas provocaciones en la que estaba involucrada desde inicios de la gran crisis económica. Por lo menos eso es lo que nos ha enseñado la geopolítica.

En este marco, amable lector, aquí voy a tratar de esforzarme en explicar la última derrota histórica y estratégica del ejército estadounidense en el Golfo Pérsico, lo voy a abordar inmerso en un análisis global de la geopolítica mundial, pues, aquella derrota ocurre en medio de fuertes tormentas geopolíticas. Concretamente lo observo como un proceso ocurrido aproximadamente desde el 1 de octubre de 2018 cuando las fuerzas aeroespaciales del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) del ejército iraní, lanzaron desde su base en Kermanshah ubicado en el oeste de Irán, seis misiles balísticos de mediano alcance contra objetivos del Daesh (fuerzas paramilitares del ejército estadounidense) en Siria, hasta finales de 2019 cuando el Pentágono decide iniciar el ataque bacteriológico.

Desmenucemos esto:

1.- Las tormentas económicas siguen batiéndose:

Ante todo, la grave crisis económica está en su demoledor curso. Y los quejidos de las burguesías se han vuelto ahora en alaridos. A este respecto las palabras de Mark Carney, gobernador del banco de Inglaterra, resonaron, algo así, como ciertos recorderis de la mala situación de estas burguesías. En efecto, sus palabras en unas declaraciones que hizo en el marco de su discurso antes de abandonar su puesto en la 45.ª Cumbre del G7 celebrada en Biarritz (Nueva Aquitania, Francia), entre el 24 y 26 de agosto de 2019, fueron muy importantes. Aquellas estaban referidas a la enorme contradicción que existía entre el 15 por ciento del PIB mundial que suponía la economía real de los Estados Unidos y la enorme cantidad de facturas comerciales de la economía global, además, la emisión de más de dos tercios de valores. Sumado a ello la monumental deuda global que en el primer trimestre de 2018 había alcanzado la friolera suma de 247 billones de dólares. De lo cual resultaba que en el balance total de la Reserva Federal en 2018 aquel estaba compuesto mayoritariamente por bonos del Tesoro en un 55 por ciento y por valores respaldados por hipotecas y deudas que habían comprado de los bancos privados en estado de falencia con un 40 por ciento de existencia, y el oro y otros activos solamente eran el 5 por ciento. Esto, simple y llanamente, eran capitales basuras. Para quienes lo entienden, sencillamente, algo monstruoso. En realidad, el cuadro mostraba un capitalismo completamente ahogado en capitales basuras. Una situación por la que ahora sus quejidos se volvían en alaridos.

Veamos:

“Los EE.UU. suponen sólo el 10 por ciento del comercio mundial y el 15 por ciento del PIB mundial, pero asimismo la mitad de las facturas comerciales y dos tercios de la emisión de valores a nivel global, según el gobernador del Banco de Inglaterra. Por ello, “mientras que la economía mundial está siendo restructurada, el dólar sigue siendo tan importante como cuando se derrumbó en 1971 el sistema de Bretton Woods. Causa demasiados desequilibrios en la economía mundial y es un peligro para las economías emergentes más débiles, que no pueden obtener suficientes dólares. Ha llegado la hora de un fondo mundial de protección contra la fuga de capitales y más tarde de un sistema monetario mundial ¡con una moneda mundial! ¡Qué ilusiones! Pero es una muestra de la desesperación de los bancos centrales” (1).

Pero, continuemos con este análisis puntualizando aún más en estos datos. El 17 de agosto de 2020, leí desde Global Research un apunte muy importante referido al colapso histórico de la economía estadounidense, en este caso la caída de su PIB real. El dato era muy claro que registraba que en el segundo trimestre de 2020 aquel rubro había caído en un 9,5% y que en cifras reales era nada menos que de los $ 19,09 billones registrados en 2019, para el segundo trimestre de 2020 estaba solo en $ 17,2 billones. Realmente sorprendente.

Veamos:

“Los datos presentados por Buy Shares indican que el PIB real de Estados Unidos cayó un 32,9% en el segundo trimestre de 2020. La caída iniciada por la pandemia es la peor desde el segundo trimestre de 1947 [cuando comenzó la recopilación de datos]. Se registraron caídas notables en el primer trimestre de 1958 en un 10%. Durante el segundo trimestre de 1980, también hubo una caída importante del 8%. Durante la recesión de finales del cuarto trimestre de 2008, el PIB real se redujo un 8,4%. La investigación Buy Shares también resumió las cifras reales del PIB de EE. UU. Entre 2010 y el segundo trimestre de 2020. El PIB más alto se registró en 2019 con $ 19,09 billones, pero cayó ligeramente a $ 19,01 billones en el primer trimestre de este año. Para el segundo trimestre de 2020, el PIB real cayó un 9,5% a alrededor de $ 17,2 billones” (2).

Ciertamente, esto demostraba lo importante que para estas burguesías era el sistema financiero, prácticamente, su Dios, solo a través de él podían manipular las tasas de interés, llevándolas incluso hasta cero y por periodos prolongados, en realidad, un patente de corso para manejar sus exorbitantes capitales ficticios sin controles de nadie.

Veamos:

“Vale la pena señalar que la Fed ha hecho recientemente eso. De hecho, al reducir artificialmente las tasas de interés por debajo de la tasa de inflación y una prima de riesgo, ha hecho posible que el Tesoro de los Estados Unidos pague tasas de interés reales negativas sobre su deuda pública. Esto significa que cuando la tasa de inflación es más alta que la tasa de interés nominal pagada sobre la deuda pública, el gobierno de EE. UU. Obtiene un viaje gratis a expensas de sus acreedores. Si las tasas de interés cayeran a cero, por ejemplo, o incluso a menos de cero, (como es el caso hoy en día en Japón, después de su experimento de dos décadas con tasas de interés cero, y actualmente en algunos países europeos, como Suiza, Alemania, Países Bajos, Francia, Suecia, etc.), los ahorradores, jubilados, fondos de pensiones, compañías de seguros y prestamistas en general son los grandes perdedores. De hecho, en países donde los bonos del gobierno a diez años, por ejemplo, están generando un rendimiento cero o negativo, esto significa que el principio del interés compuesto ha sido abolido de facto para los inversores. Tal desarrollo puede tener serias consecuencias para los ahorradores, jubilados y fondos de pensiones. Sin embargo, cuando el banco central compra bonos del gobierno y emite dinero recién creado a cambio, esto se llama «monetización de la deuda”. Si esto se hace a gran escala, eventualmente podría conducir a una forma de inflación galopante, posiblemente incluso a hiperinflación” (3).

El asunto es que su anterior dispendio había llegado a su fin. Ahora la burguesía estadounidense exigía mayores presupuestos de guerra incluso a sus propios aliados. Esto era muy claro, por ejemplo, en contra de los países europeos so pretexto de las justas y oportunas aportaciones para la OTAN (2 % del PBI). De igual modo contra Japón, Corea del Sur y otros. También presionaba al resto de sus testaferros en los países del área de su control, a fin de que se encargaran del mantenimiento de sus bandas paramilitares. Entonces, Donald Trump se peleó con todo el mundo.

Veamos:

“En su esfuerzo por mantener la hegemonía, Estados Unidos quiere conservar sus aliados, pero exige que contribuyan más a su propio dispositivo militar mundial, presionando para que los países europeos aumenten su contribución económica a la OTAN, y otros, como Japón y Corea del Sur, asuman el coste de las bases norteamericanas. El proyecto estratégico norteamericano pretende contener a China, evitar la consolidación de su alianza con Moscú, y, en paralelo, dificultar la cooperación china con la India y con la Unión Europea: en su diana está cuartear la nueva ruta de la seda (denominada también Belt and Road Initiative, BRI), el único proyecto económico global que puede afianzar la paz y colaboración mundial frente al intervencionismo militar norteamericano” (4).

Así la burguesía estadounidense ha ido degradándose. Se volvió en una especialista en crear disensiones entre países. Por ejemplo, se las ingeniaba para contraponer a Japón e india contra China. Aquello ocurría en una región muy estratégica que comprende el noreste de Asia donde confluyen Mongolia, China y Corea del Norte. En realidad, un desafío a la iniciativa Belt and Road (BRI) de China, una situación sumamente odiosa porque precisamente India era el único país del sur de Asia que no participaba en aquella Iniciativa.

Veamos:

“Sin embargo, con el primer ministro indio Modi en vísperas del 5to Foro Económico del Este de Vladivostok que propone una cooperación trilateral entre India, Rusia y Japón mediante el desarrollo conjunto del Lejano Oriente ruso, parece que la influencia económica de China en la región será desafiada. Aunque China enfatiza las relaciones pacíficas a través del desarrollo económico mutuo y la prosperidad, todavía tiene relaciones heladas con Japón e India. Por lo tanto, no es sorprendente que India y Japón hayan optado por invertir en el Lejano Oriente ruso para desafiar el poder económico de China en una región que también comparte una vasta frontera con China…Las inversiones de Japón en la economía del Lejano Oriente ruso ya exceden los $ 15 mil millones y continuarán desarrollándose, según el primer ministro japonés, Shinzo Abe”.

Continua: “Con el presidente ruso Vladimir Putin ofreciendo entregas de tierras gratuitas en el Lejano Oriente a los rusos y ciudadanos naturalizados en mayo de 2016, demuestra que Rusia ha identificado que si quiere beneficiarse del rápido desarrollo y dominio económico de Asia en el siglo XXI, necesita desarrollarse sus regiones en Asia…. Por lo tanto, aunque China tiene relaciones heladas con Japón e India, puede respetar los lazos de Rusia con ambos países. Este pragmatismo ha permitido que India y Japón participen en una competencia amistosa por la influencia económica sobre la región rica en recursos de Rusia. Aunque tanto Japón como China invierten en proyectos de materias........

© Kaos en la red


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