La ultraderechización de Europa
Cuando un modo de producción, una civilización o una simple sociedad decaen, sus formas de gestionar lo social se vuelven más rígidas y violentas, y las relaciones entre las distintas entidades constituyentes del Sistema tienden a militarizarse.
La propia desesperación por intentar parar su decadencia, la exacerbación de la competencia con otros para la obtención de recursos (ajenos), han solido ser acompañadas del protagonismo del componente tanatos de todo orden social desigualitario, así como la aceleración del desmoronamiento de las sociedades, el cerramiento autoritario de las elites, la prevención y, en su caso, represión del malestar social y de los levantamientos populares subsecuentes.
Nada nuevo, pues, respecto de lo que ocurre en nuestro tiempo con la degeneración del modo de producción capitalista y de la civilización a que ha dado lugar. Una vez que el capitalismo apenas puede seguir desarrollando las fuerzas productivas y por tanto ser capaz de aportar satisfactores de las necesidades sociales, lo que evidencia es precisamente lo contrario, la corrosión de la propia sociedad de la que se nutre y la acentuada promoción por doquier de empobrecimiento, penalidades y muerte. También Desigualdad, una monstruosa Desigualdad como nunca ha conocido la humanidad (que ya es mucho decir).
La metamorfosis guerrera-belicista de las elites se hace, asimismo, más evidente, más total, más omnipresente.
Pero en un modo de producción que se ha hecho planetario, las consecuencias adquieren también caracteres universales. A través de la militarización y la Guerra no sólo se racionaliza y acelera la producción de Muerte, con la experimentación y puesta a punto de nuevas tecnologías, sino que, más importante aún, se articula por la fuerza la multiplicidad de formas de producción y de apropiación que coexisten en el capitalismo a escala mundial, en favor de la ley del valor o, en su defecto podríamos decir, del crecimiento financiarizado, potenciando y complementando el conjunto de divisiones del trabajo mundiales (social, internacional, de género, étnico-cultural…).
Porque la financiarización de la economía (que no es sino indicador de la decadencia productiva del modo de producción capitalista) sólo se puede sostener mediante la violencia explícita de las armas, al tiempo que de ello se hace un creciente negocio ficticio.
“…[L]a mayor transferencia de riqueza en la historia (…) Estamos presenciando la financiarización absoluta de la guerra, un sistema donde la propia arquitectura del crédito está diseñada matemáticamente para hacer que la paz sea económicamente inviable y el conflicto armado una necesidad permanente, estructural y, sobre todo, extraordinariamente rentable (…) La paz no es rentable para BlackRock; la paz es un riesgo sistémico que amenaza con quebrar el modelo de negocio. Por eso, la militarización bancaria no es solo una política económica; es la declaración de guerra de las finanzas contra la sociedad, la conversión definitiva de la muerte en el activo financiero más perfecto, y la confirmación de que, en el nuevo orden mundial, la única guerra que importa es la que se libra en los balances de los bancos” (La militarización del sistema financiero internacional -recomiendo explícitamente la lectura de este artículo de Marcó del Pont para entender el intríngulis finanzas-armas-guerra-saqueo de las sociedades, amén de la explicación sobre el Banco de Defensa, Seguridad y Resiliencia, de la OTAN, sobre el que ya hemos........
