Un sistema que necesita personas inseguras: autoestima, capitalismo y malestar

Durante mucho tiempo pensé que el problema era mi autoestima.

Pensaba que había algo defectuoso en mí. Algo que tenía que arreglar. Algo que hacía que nunca me sintiera suficiente del todo. Y entonces hacía lo que hacemos muchísimas personas: intentar mejorarme constantemente: Leer más, gestionarme mejor, ser más disciplinada, más positiva, más productiva, más atractiva, más fuerte emocionalmente. Siempre “más”.

Vivimos en una época obsesionada con la mejora personal. Todo parece decirnos que, si sufrimos, el problema está dentro de nosotros y la solución también. Que tenemos que trabajar nuestra autoestima, aprender a querernos, cambiar la mentalidad, sanar, evolucionar, optimizarnos.

Y claro que hay heridas personales. Claro que nuestra historia influye. Pero llega un momento en que empecé a preguntarme algo incómodo: ¿y si no todo el malestar que siento nace únicamente de mí?

Porque es difícil tener una autoestima estable en un mundo que constantemente te hace sentir insuficiente.

Un mundo donde todo el tiempo hay alguien más exitoso, más atractivo, más productivo, más joven, más feliz. Donde las redes sociales convierten la comparación en una actividad cotidiana. Donde descansar genera culpa. Donde incluso el cuerpo parece haberse convertido en un proyecto permanente de corrección.

A veces siento que vivimos rodeados de mensajes que nos dicen, de maneras muy distintas, que todavía no somos bastante: No eres suficientemente delgada, ni suficientemente exitosa, ni suficientemente........

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