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España suspende en PISA: El batacazo del que nadie quiere sentirse responsable

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11.09.2026

¿Y si el verdadero problema no está solo en las aulas, sino en la sociedad que estamos construyendo?

Los peores resultados educativos de España en años han desatado una nueva batalla cainita entre PSOE y PP. Pero detrás de las cifras de PISA 2025 hay algo mucho más profundo: adolescentes que leen menos, dificultades para mantener la atención, desigualdades sociales, falta de recursos, cambios familiares y un sistema educativo incapaz de corregir problemas que desbordan las aulas. Canarias tampoco escapa a esa realidad.

Por Cristóbal García Vera

El Informe PISA ha vuelto a poner a la educación española frente al espejo de la bruja madrastra del cuento de la Cenicienta. Todos los que se miran en él solo ven una imagen mejorada de la responsabilidad que les cabe en los catastróficos resultados.

Y es que los resultados del PISA 2025 son tan graves que de manera automática deberían haber abierto en España un debate extraordinariamente serio sobre lo que está ocurriendo no solo con la educación, sino también con los adolescentes y, en último término, con la propia sociedad española.

España ha obtenido 477 puntos en ciencias, 457 en matemáticas y 451 en comprensión lectora, quedando muy por debajo de los promedios internacionales de referencia en varias de estas competencias y confirmando un deterioro que no puede despacharse mediante una explicación única.

Canarias, por su parte, registra 469 puntos en ciencias, 442 en matemáticas y 445 en lectura. El Archipiélago continúa por debajo de la media estatal aunque, para vana ilusión de algunos, reduce su distancia relativa solo porque el retroceso del conjunto español ha sido todavía mayor. Es decir, Canarias mejora su posición comparativa sin que se haya producido una auténtica mejora de sus resultados. Ese hecho, por sí solo, debería bastar para recomendar prudencia antes de construir relatos triunfalistas.

Sin embargo, apenas habían transcurrido unas horas desde la publicación del informe cuando ocurrió exactamente lo que cabía prever: lo que debería haber sido un análisis colectivo sobre las causas sociales, económicas, pedagógicas y tecnológicas del deterioro educativo comenzó a transformarse en un puro debate electoral, en una nueva representación del enfrentamiento entre PSOE y PP, dos partidos que durante aproximadamente cuatro décadas se han estado alternando en el Gobierno del Estado y han gestionado también buena parte de las comunidades autónomas.

Pero un problema de esta magnitud es demasiado serio para quedar reducido al habitual intercambio de acusaciones entre dos fuerzas políticas que, con diferencias no sustanciales entre ellas, han aplicado durante décadas políticas sociales y educativas inscritas en un marco mucho más parecido de lo que su actual retórica de confrontación permite reconocer.

DEL DIAGNÓSTICO EDUCATIVO AL COMBATE ENTRE PARTIDOS

La reacción del Partido Popular fue inmediata. Alberto Núñez Feijóo calificó los resultados como un “suspenso absoluto” y presentó PISA como una demostración palmaria del fracaso de la LOMLOE y de la política educativa desarrollada por los gobiernos socialistas.

Su interpretación pone el acento en la pérdida de exigencia académica, en la necesidad de recuperar sistemas claros de evaluación, un mayor peso de los contenidos y en la recuperación de la autoridad del profesorado. El PP pretende, en consecuencia, convertir PISA en la prueba empírica de que el modelo educativo asociado al Gobierno de Pedro Sánchez ha fracasado.

Pero la respuesta gubernamental ha seguido un mecanismo prácticamente simétrico. Pedro Sánchez ha recordado que su Ejecutivo ha incrementado los presupuestos educativos, ha aumentado las becas y ha........

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