Trump, ejemplo de que la «gobernanza» de la burguesía lleva al Fin de la Historia |
Cuando se derrumbó la Unión Soviética (diciembre 1991) el lacayo Francis Fukuyama anunció el “Fin de la Historia”. El pensamiento servil de Fukuyama le llevaba a proponer que con la democracia burguesa la Humanidad había alcanzado el cénit de su desarrollo. Hay que ser un siervo redomado de la clase dominante para atreverse a decir que una sociedad clasista es la cumbre que puede alcanzar la Humanidad pero en aquella coyuntura del derrumbe del “socialismo real” se aceptaban en los “medios democráticos” posturas tan absolutamente anti históricas como el “Fin de la Historia”.
Por supuesto, Fukuyama no dijo la obviedad de que lo que se había caído no había sido el socialismo, es decir, una sociedad gobernada por la mayoría social con la clase trabajadora al timón, sino una deformación del Estado socialista traída por una casta política que impidió el desarrollo del socialismo. No obstante, anotar que en la Unión Soviética, a pesar de la deformación que sufrió por culpa de la implantación del estalinismo, la mujer tenía unos derechos que en las democracias liberales tardaron muchos años en llegar. Además, gracias a la ayuda de la Unión Soviética un país pequeño como Vietnam pudo derrotar al ejército USA que después de tirar más bombas en Vietnam que en toda la II Guerra Mundial tuvo que retirarse. Otro ejemplo bien conocido es el de Cuba, isla que pudo enfrentar el bloqueo de los Estados Unidos de América gracias a la ayuda de la Union de Repúblicas Socialistas Soviéticas que, entre otras cosas, le compraba a Cuba el azúcar por encima de los precios de mercado y le vendía petróleo muy por debajo del precio del mercado. No es igual este proceder a lo que están haciendo hoy los “democráticos” Estados Unidos de Trump que amenazan a cualquier país y a cualquier empresa que le venda petróleo a Cuba lo que unido al bloqueo “democrático” de décadas de los propios Estados Unidos a Cuba puede llevar al colapso de la sociedad cubana, algo fervientemente deseado por los “democráticos” United States y que la “civilizada” Unión Europea ve sin decir ni mu.
La “gobernanza” de la burguesía planetaria y, más concretamente, de su fracción estadounidense, pone constantemente a la especie humana en peligro de extinción. El peligro permanente que aprieta la yugular de la especie humana es la soga nuclear. Hoy hay tantas cabezas nucleares que se puede matar a la Humanidad en un abrir y cerrar de ojos. Pero la “civilizada democracia” estadounidense en vez de rebajar la tensión no solo no firma tratados para controlar las armas nucleares sino que incrementa su presupuesto en “defensa”, que está muy por encima del presupuesto de la Rusia de Putin y de la China de Xi Jinping juntas. No obstante este aumento en “defensa” por mar, tierra, aire y espacio no da más seguridad ni a los propios Estados Unidos ni a nadie porque obliga al oponente económico a seguir incrementando su capacidad militar. No solo esto, a países que juegan en la segunda división económica también se les obliga a tener “disuasión nuclear” para no ser engullidos de forma directa por las fauces de los Estados Unidos. Así, hoy la “disuasión nuclear” se está convirtiendo en un modelo estratégico si se quiere seguir viviendo con soberanía en este mundo “democrático”.
Pero la soga nuclear a los “democráticos” EEUU de Trump no le parece suficiente peligro para la Humanidad. Por esta razón, Trump acaba de eliminar de un plumazo las leyes en los propios Estados Unidos para luchar contra los gases de efecto invernadero. El cambio climático a Trump y a toda la derecha planetaria les parece un cuento, algo que no existe a pesar de las evidencias que todos y cada uno de nosotros y nosotras estamos viendo y sintiendo a través de fenómenos como las olas de calor extremos y las lluvias bíblicas. El calentamiento de dos grados ya hay quien lo considera un “mal menor”, lo que haría normales los fenómenos climáticos extremos que ya estamos viviendo, siendo el calentamiento en un grado más, es decir, tres en total, lo que traería de inmediato la pérdida de la mayoría de las ciudades costeras debido a la subida del nivel del mar. Pero a Trump todo esto le importa un comino. Lo que le importa, dice, es abaratar los costes para hacer más y mejores negocios. El argumento de que las reparaciones de los efectos del cambio climático son más caros que su prevención a él y a los suyos no les preocupa porque si la mayoría social no tiene dinero para rehacer sus casas inundadas ni para pagar su sanidad no es problema de ellos porque ellos sí tienen casas varias y seguros privados conseguidos a través de la explotación de la mano de obra y del aumento del gasto militar. Si los “pobres” no tienen dinero para reparar sus casas ni para médicos que se jodan o que se hagan burgueses o mafiosos. Este no es un mundo para “pobres” es un mundo para “ricos”. Sí, es una injusticia pero, como dijo un ricachón, “esta es una guerra de clases y nosotros, los ricos, la estamos ganando”. Enteraros de una vez por todas, la “democracia” es para los ricos, la vida es “un valle de lágrimas” y vosotros, pobretones de los cojones, sois los que lloráis.
Si el servil Fukuyama hablaba de un “Fin de la Historia” por puro lacayismo ideológico yo hablo de un Fin de la Historia sin comillas, verdadero, es decir, del fin de la Humanidad. Sí, de la única manera que se puede hablar del Fin de la Historia es con la desaparición de la especie humana y si esto se da sí tendremos el Fin de la Historia, porque la Historia solo la hace la especie humana. El planeta Tierra seguiría existiendo pero con el invierno nuclear o con la temperatura a cinco grados más ya no se darían en él las condiciones para la existencia de la especie humana.
Trump es la cúspide de la política basura burguesa, que da tipejos de la calaña de Elon Musk por las alturas. Ahora bien, no se olvide a sus alumnos-lacayos. El caso de la Argentina de Milei merece toda nuestra atención, allí el Senado argentino viene de aprobar leyes de la esclavitud. Vamos, la contrarreforma laboral de Mariano Rajoy en el Estado español es una perla “democrática” al lado de la contrarreforma esclavista de Milei. Ya en Grecia se dio un paso en la misma dirección al hacer “legales” las jornadas de 12 horas pero ahora es todavía peor ya que, por ejemplo, las jornadas no solo serán de 12 horas “legales” y los patronos podrán “pagar” de diferentes maneras sino que, también, los sindicatos solo podrán operar en las empresas si la propia empresa lo autoriza. La contrarreforma de Milei es todo un aviso para navegantes. Recordemos que en el Estado español el esclavista Milei fue recibido por todo lo alto por el Vox de Abascal en un acto multitudinario en el madrileño palacio de Vistalegre y el PP y Vox podrían sacar mayoría absoluta en las próximas elecciones generales si no se les para.
En los diversos Estados de la “civilizada” Unión Europea la izquierda reformista está en horas bajas por la sencilla razón de que no tiene soluciones para los problemas sociales y políticos de la mayoría social ya que solo pretende parchear el capitalismo y no combatirlo. Por su parte, la izquierda revolucionaria tiene un programa social y político alternativo al capitalismo pero para incrementar su influencia social tiene el gran problema de que la clase trabajadora se ha quedado sin un referente político con el derrumbe de la Unión Soviética razón por la que tiene un doble trabajo ya que además de combatir la cotidiana explotación de la clase trabajadora también tiene que combatir la salvaje alienación generada por los clásicos aparatos ideológicos del Estado y las redes sociales, estas ya directamente en manos de multimillonarios.
Los hechos económicos, sociales, políticos y climáticos nos dicen una y otra vez que si se mantiene la “gobernanza” de la burguesía el Fin de la Historia podría estar a la vuelta de la esquina. Socialismo o extinción.
Madrid, 14, febrero, 2026.