We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close
Aa Aa Aa
- A +

Chile. ¿Qué nos deja la primera semana de protesta popular?

1 3 0
29.10.2019

Han sido días agitados para nuestro país, ha estallado el descontento social acumulado hace décadas por la clase trabajadora y el pueblo, estallido que se ha caracterizado por pasar de reclamos sectoriales, expresados en pequeñas coyunturas de movilización estos últimos años, a un levantamiento histórico que vino a poner en tela de juicio la totalidad […]

Han sido días agitados para nuestro país, ha estallado el descontento social acumulado hace décadas por la clase trabajadora y el pueblo, estallido que se ha caracterizado por pasar de reclamos sectoriales, expresados en pequeñas coyunturas de movilización estos últimos años, a un levantamiento histórico que vino a poner en tela de juicio la totalidad del modelo económico instalado en Chile durante la dictadura, ese mismo que hasta hace unas semanas era el “oasis” de América Latina en materia de crecimiento económico.

Este levantamiento popular fue gatillado luego de una nueva alza al pasaje del transporte público en la Región Metropolitana. Fueron las y los estudiantes secundarios quienes, ante este nuevo abuso, iniciaron acciones de rechazo, haciendo un llamado a realizar evasiones masivas en distintas estaciones del metro de Santiago, estas acciones contaron con un gran apoyo popular, las evasiones se fueron generalizando, llegando a ser la clase trabajadora en su mayoría la que comenzó a evadir junto a las y los secundarios. La respuesta del gobierno fue una vez más la represión y criminalización de la protesta, y vimos como poco a poco, las estaciones de metro se fueron llenando de carabineros, quienes respondieron con enorme violencia, dejando como saldo una serie de detenciones, principalmente a estudiantes.

Luego de una semana de evasiones y resistencia, el viernes 18 de octubre se desata con furia el descontento popular, en rechazo a la brutal represión del Estado chileno, siendo las estaciones de metro el punto de encuentro de miles de personas, que se aglutinaron para protestar, levantando barricadas, enfrentando a las fuerzas policiales, e incluso incendiando las estaciones de metro: el levantamiento popular ya iba desatando la masividad y combatividad que mostraría en toda su magnitud durante los días que vinieron. Junto con ello, ciudades como Concepción y Valparaíso rápidamente se sumaron al alzamiento popular, realizando protestas, cacerolazos y barricadas las que se iniciaron el sábado 19 de octubre, generando un efecto dominó en otras ciudades como Coquimbo, La Serena, Osorno, Puerto Montt, entre otras.

Producto de lo anterior, el gobierno decretó estado de emergencia en el país, desplegando una estrategia que apuntaría al desorden público como principal problema a resolver, buscando así invisibilizar lo que ya era una ola de protestas sin precedentes en las últimas décadas. Esta estrategia, que demostró ser apresurada y errática, partió por instalar al general Javier Iturriaga del Campo como rostro cercano, incluso paternal, a la cabeza de la gestión del estado de excepción, intentando mostrar que éste tenía como principal función el bienestar del pueblo chileno. Iturriaga, sin embargo, es un militar con un historial ligado a lo más oscuro de la historia chilena: con vasta experiencia en operaciones y tácticas militares, que en la actualidad se desempeña como comandante de Doctrina y Educación del Ejército, proveniente de una familia militar vinculada a la DINA en los tiempos de dictadura, la principal estructura, junto con la CNI, responsable de las violaciones a derechos humanos en nuestro país. En razón de lo mismo, los militares salen de sus cuarteles y se instalan en las calles de la capital con sus armas de guerra.

Sin embargo, luego de que se decretara estado de emergencia, y lejos de calmar a las masas, se desata aun más el descontento popular, produciéndose un sinnúmero de saqueos a las grandes cadenas de supermercados, farmacias y retail, lo que ha sido criminalizado por el gobierno y la prensa burguesa, quienes se han dedicado a generar confrontaciones al interior del pueblo, por medio de la instalación de la lógica del enemigo interno, usando un discurso de vandalismo y delincuencia, que en muchos casos se ha demostrado que fueron montajes orquestados por la policía y los militares. Lo que siguió fue la instalación del toque de queda, que se inicia en Santiago, para con el paso de los días, decretarse en Valparaíso........

© Kaos en la red