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Bolivia. Asedio, pugna y resistencia: una panorámica

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08.11.2019

En Bolivia se desarrolla en estos momentos una hoja de ruta de asedio, mediante actos de sedición interna que intentan un resquebrajamiento de las estructuras institucionales, al unísono de una criminalización del gobierno de Evo Morales desde el frente externo. Se trata de un nuevo golpe de Estado en marcha, una vía expedita para resolver […]

En Bolivia se desarrolla en estos momentos una hoja de ruta de asedio, mediante actos de sedición interna que intentan un resquebrajamiento de las estructuras institucionales, al unísono de una criminalización del gobierno de Evo Morales desde el frente externo.

Se trata de un nuevo golpe de Estado en marcha, una vía expedita para resolver por mecanismos de fuerza lo que no se logró por la de los votos el pasado 20 de octubre.

Los eventos evidencian una clara agenda de cambio de régimen en marcha; tal proceso, aunque sobrevino luego de las pasadas elecciones generales, había sido anunciado tiempo antes por factores opositores en el país.

Semanas antes de las elecciones, mediante la modalidad de «cabildos», la oposición boliviana se organizó en una campaña ciudadana (al margen de los mismos partidos opositores) de «voto castigo» contra Morales y desconocimiento a priori por razones de «fraude» del resultado electoral que, sabían por las encuestas, favorecería a Morales.

Los eventos se articularon para fabricar el resultado electoral más cerradamente posible como factor de legitimación del supuesto robo electoral, y las acciones y consecuencias de la oposición golpista boliviana tienen características que se suponen planificados con antelación.

LA COYUNTURA ELECTORAL COMO PUNTO DE QUIEBRE

En la noche del 20 de octubre, el presidente reelecto Evo Morales lideraba el conteo con el 45.28% de los votos frente a Carlos Mesa, quien acaparaba el 38.16%. Con este resultado preliminar, ambos candidatos se encaminaban a una segunda vuelta, sin precedentes en Bolivia, luego de escrutar el 84% de los votos.

Acorde a la legislación boliviana, para evitar un balotaje, el candidato con más votos debía obtener un puntaje superior al 50%, o al menos el 40% de los votos con una diferencia de 10% sobre el segundo.

El órgano electoral, tal como estaba previsto aunque fuera ocultado por los medios, paralizó la noche del domingo 20 de octubre la emisión preliminar de resultados al 84% de votos, dando un resultado de conteo manual y anticipando un posible balotaje el 15 de diciembre.

La modalidad de recuento rápido de actas (TREP), reanudada al finalizar la tarde del lunes 21, otorgaba el 46.4% de los votos a Morales, y 37.07% a Mesa, con el 95.63% de los votos escrutados.

Días luego, conforme avanzó el conteo computarizado y la digitalización de actas, Evo Morales se alzó con una diferencia de 10%, ganando en primera vuelta.

Evo Morales gana las elecciones bolivianas en primera vuelta. https://t.co/lqS59ozPhk pic.twitter.com/KmLFYtMYOt

— Misión Verdad (@Mision_Verdad) October 23, 2019

A primeras horas, lo que parecía ser un acto negligente del órgano electoral por la dilación en la entrega de resultados, consistía en la ejecución........

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