Son niños, no números
En 2003, antes de que Estados Unidos desatara la guerra en Irak, una webcam mantuvo durante horas un encuadre fijo de Bagdad. El rótulo de la página era más importante que la tecnología: «No son números». Allí no había mapas militares ni partes de guerra, sino una calle, autos, peatones, gente que todavía iba y venía por una ciudad a punto de ser bombardeada. La cámara no detuvo la invasión. Sin embargo, hizo algo indispensable. Puso rostro a quienes pronto serían reducidos a estadísticas.
Veintitrés años después conviene encender otra cámara, esta vez sobre Cuba. No para negar sus errores internos, su infraestructura eléctrica envejecida o los daños acumulados por los huracanes. Sería poco serio atribuir cada apagón a Washington. Pero sería igualmente deshonesto ocultar que Estados Unidos convirtió el combustible que llega a la isla en objetivo explícito de presión sobre terceros países.
La Casa Blanca ya no pretende solamente decidir con quién pueden comerciar los estadunidenses. La Orden Ejecutiva 14404, emitida el 1ro. de mayo, faculta a Washington para sancionar a personas y entidades extranjeras por determinadas relaciones con Cuba, particularmente en el sector energético, aunque esas actividades sean lícitas en el país donde se realizan.
Dicho con claridad, el Gobierno de........
