El instinto de las revoluciones
Ningún proyecto, desde lo personal hasta lo colectivo, es esquemáticamente lineal. Quien piense lo contrario, tal vez, coquetee con la fina línea de las objetividades. La historia se asemeja a un latir arrítmico, a las altas y bajas que muestra, en un delgado papel, cualquier ecocardiograma. Bien sabemos que, sobre esas páginas abiertas, solo pueden escribir desde su conciencia las sociedades, los hombres y mujeres que se consagran a transformar cada proyecto-nación.
Dentro del proceso evolutivo de los pueblos, ese que contempla avances y contracciones inherentes, nada es más radical y auténtico que las revoluciones. Estas por sí solas encienden la llamarada del cambio y enfilan su brújula hacia las raíces populares.
Justo ahí radica su osadía y «peligro» de subsistencia, frente a las cúpulas........
