Un delito en los tejados
BASTA con escuchar la típica conversación en el entorno laboral, leer los hilos encendidos de las redes sociales, caminar por la calle o sentarse a la mesa familiar, para toparse con una denuncia entre los cubanos: el robo de paneles solares se manifiesta como un nuevo modus operandi dentro del catálogo de delitos contra el patrimonio.
Adquirir tecnología fotovoltaica sigue siendo un lujo para la mayoría. Muchos ni siquiera pueden plantearse el ahorro necesario para la instalación básica. Los paneles ofrecen energía limpia, segura y capaz de garantizar cierta independencia eléctrica; pero su compra se acompaña de un sacrificio familiar o personal de gran calado.
Quienes logran ese respaldo energético han dejado de temerle a los apagones; sin embargo, el sueño puede escapar, en ocasiones, por otra rendija: la angustia de despertar una mañana y hallar las estructuras vacías o, preventivamente, enfrentarse a la pregunta de cómo asegurar lo suyo, aunque nunca lo sea del todo.
El Estado........
