Ciudad de raíces y renovación
Desde lo alto del mirador de la iglesia, la ciudad de Camagüey se despliega como un lienzo. Una paloma se posa sobre las tejas de barro, en la quietud que solo interrumpe el susurro de los siglos.
La observo tras una campana que lleva décadas colgada en la torre, imponente, recibiendo a quienes llegan. La macilla se resquebraja, pero el aroma del cobre persiste, desafiando el óxido y el paso del tiempo.
Abajo, la urbe respira. Ciudad, pasos, adoquines. Niños en patinetas desafían las prohibiciones del parque, porque Camagüey también es eso: un lugar que vive con libertad. En el café de la plaza, entra y........
