Aferrarse a las esencias

El trabajo, las pruebas, las redes sociales, la música. El café, los amigos, la salida de los viernes por la noche, el consejo de mamá. La rebeldía, la contradicción, la energía, la inocencia.

Cuando se cumplen 15 años, cuesta verse como un niño. Los veintitantos pasan aprisa, apurados, impulsados en un tobogán; se sabe que el tiempo ha transcurrido no tanto por la propia experiencia, sino por los niños que crecen alrededor, que de pronto están en la edad de la peseta o porque una ola de canas asoma en la cabeza de papá.

Luego llegan los 30. La ONU dictamina que la juventud........

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