Impunidad que desarma la ciudad
VOLVIMOS al parque Las Flores, en la ciudad de Holguín, y otra vez la escena obliga a mirar con vergüenza. Esta vez, faltan la espada del mártir Julio Grave de Peralta y las puertas de la cerca perimetral. Lo que antes era ornamento, resguardo y respeto, hoy aparece mutilado por la mano de quien decide convertir lo público en botín.
Hay robos que no se miden solo por el valor de lo que desaparece, sino por la rabia y la tristeza que provocan semejante barbarie, pues hieren la confianza en lo común, el respeto por lo público y la certeza de que la ciudad también se defiende (o debería defenderse) con civismo. Y porque también nos insultan y nos agraden a nosotros, los hombres y mujeres de bien.
En esta urbe nororiental, como en otras ciudades del país, el delito contra la propiedad social ha ido........
