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Un 26 en tiempo presente

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21.07.2019

Por razones tácticas, los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes se programaron en los días del carnaval santiaguero. El movimiento en las calles y la presencia de visitantes venidos de todas partes disimulaban la actividad de los conspiradores que preparaban la acción. Con el triunfo de la Revolución, la fecha cayó en pleno período vacacional. El ambiente festivo es congruente con una conmemoración que, a pesar de las vacilaciones de los escépticos de entonces, condujo a la afirmación de la soberanía nacional, a la reivindicación de los más desamparados, a la transformación de la sociedad cubana y al desempeño por parte de Cuba de un papel protagónico a escala internacional en Nuestra América y en la lucha por la descolonización en el contexto de los países no alineados, a la vez que impulsaba el desarrollo de la educación, la investigación científica y la cultura. Los años duros impuestos por el asedio del imperialismo no pueden ocultar verdades co-mo puños bajo el manto de la desmemoria.

No puede olvidarse tampoco, junto con las condiciones sociales y económicas de la época, la violencia feroz implantada por la dictadura de Batista. La gran mayoría de los caídos en el Moncada no murieron en combate. La imagen más cruenta del odio acumulado por los represores encarna en el ojo sangrante de Abel Santamaría, mostrado a su hermana Haydée, bajo la amenaza de arrancar el otro de la misma manera si no hablaba.

Haydée calló, pero la herida infligida en ese acto no llegaría a cicatrizar nunca. El Moncada fue un revés táctico con un alto costo humano, pero el diseño estratégico se afianzaba. Asesinaron a Abel. Sobrevivieron Fidel y Raúl. Padecieron cárcel en las duras condiciones del Presidio Modelo, que también conocieron los revolucionarios del 30.

Como en el sacrificio de Mackandal, tal como aparece en El reino de este mundo, la acción despertó fe y esperanza en un........

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