El acero de las ideas

 

Por él mismo, seguramente Fidel nunca hubiera elaborado un concepto de Revolución. No le hacía falta y, de cara a su vida, hasta parecería redundante. Su trayectoria fue, línea a línea, el manual más completo de la rebeldía en función de mejorar el mundo, pero tal era su compromiso con la Cuba del mañana que un día presentó, en la aparente volatilidad de un discurso, la definición rápidamente arraigada que necesitamos en la Isla para cuidar en su ausencia el camino de la audacia.

Aclarado entonces que el concepto de Revolución es para mí el mejor autorretrato que nos dejara Fidel, paso a detenerme en una parte de la definición que me interesa sobremanera: «es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas». De Céspedes a Raúl, pasando por esas cumbres que son Martí y el propio Fidel, la Historia de Cuba es ese entendimiento: las ideas no se........

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