El peso suave de diciembre

Diciembre siempre llega sin avisar mientras una está distraída. De pronto aparece el último mes como un recordatorio, no solo de lo que pasó, sino de lo que no pasó o queda por hacer. De los planes que quedaron a medias, de los deseos que nos habita.

Hay algo que activa recuerdos sin pedir permiso. Porque diciembre tiene la costumbre de abrir cajones internos que quizá preferiríamos mantener cerrados. Y ahí aparecen los rostros que no vemos hace meses, los mensajes que quedaron sin responder, los abrazos que se pospusieron «hasta que se pueda».

Pienso en quienes están lejos. En los que viven en ciudades donde el frío muerde, en los que trabajan turnos interminables, en los que se fueron buscando algo que todavía no encuentran. En quienes avanzan sin saber si llegarán a algún........

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