Piñazos |
No pretendo comentar sobre la vigésimo tercera edición del Festival Piña Colada, programada del 2 al 5 del presente mes, en los escenarios de las ciudades de Ciego de Ávila y Morón.
Quiero tratar un tema de obligada reflexión porque el pueblo recibe piñazos en los bolsillos cada vez que visita a lo que suele llamársele lo del Boris, a un costado del hotel Rueda, en la capital avileña.
Créanme que no conozco personalmente al aludido. Sí reconozco y aplaudo la existencia de un espacio para hallar los recursos vitales destinados al sustento de la vida humana, en medio de una crisis sin precedentes, que pica y se extiende, por los caros alimentos y artículos de primerísima necesidad.
Las esquinas cerca del bulevar, de las calles Independencia, José María Agramonte, Joaquín de Agüero y Simón Reyes, se ponen al rojo vivo. Bicicletas, motorinas, coches, carretones, autos, motos y otros aparatos son una amenaza para los transeúntes.
Hace poco un anciano, muleta en mano, sufrió varios golpes al caerse al suelo. Allí los obstáculos de todo tipo superan a las barreras arquitectónicas.
Lejos de un acto de tacañería, les sugiero a los que van a forrajear, llevar jabas porque las llamadas cubalse se han entusiasmado. Las hay de 10.00, 15.00 y 20.00 pesos. Tal vez, en la misma cuadra, de........