¿Municipalizarlo todo? |
Aquel municipio era rico. Producían sus centros laborales azúcar, miel final, levadura torula, miel-urea-bagacillo, miel proteica, torulín, fitomás y otros derivados de la caña; hielo, cal, pienso, nutrientes en un agroquímico, embutidos, conservas de frutas y vegetales, variedades de dulces, el pan de cada día y otros renglones emanados de un sistema empresarial estatal que no solo el bloqueo económico enemigo lo ha ido descapitalizando.
No en demasía como para satisfacer las demandas siempre crecientes de la población, pero las producciones locales de bienes y las prestaciones de servicios cubrían antes las necesidades más elementales del ser humano.
Por eso, nunca le resto valor a una frase tan popular: Fuimos “ricos” en los tiempos del peso convertible (CUC o chavito) y no lo sabíamos.
Hoy, por obra y gracia a los emprendimientos privados, hay un modo de subsistencia en esta época de la inflación, del sexagenario cerco devenido asfixia económica impuesta por el gobierno yanqui y, por qué no, mencionar el bloqueo interno recrudecido por acaparadores y oportunistas que alteran las tarifas o mueven la ficha de costo o a su antojo y le trancan más el dominó al vulnerable.
Percibí hace poco una de esas jugadas conmovedoras. El vendedor se viró con la pieza gorda (doble nueve) sobre la mesa del punto de venta y le cantó capicúa a Liborio: “Agarraste el último pomo de aceite a 1700.00 pesos, desde ya estos están a 2000.00, los coges o los........