Antifa como chivo expiatorio de la descomposición estadounidense |
Primero vinieron por los comunistas, y no dije nada porque yo no era comunista. Luego vinieron por los sindicalistas, y no dije nada porque yo no era sindicalista. Luego vinieron por los judíos, y no dije nada porque yo no era judío. Luego vinieron por mí, y ya no quedaba nadie que dijera nada.
Con este poema (replicado por Bertolt Brecht), el pastor alemán Martin Niemöller sintetizó el proceso escalonado de persecución que se despliega en los momentos de agudización de la crisis capitalista: la forma degenerativa que adopta el sistema cuando su legitimidad tambalea.
Primero criminaliza a los más vulnerables, luego a los organizados y, finalmente, a cualquiera que se atreva a cuestionarlo. Esta lógica de fascistización progresiva marca hoy el segundo mandato de Trump. Primero fueron los migrantes, después las personas sin hogar, más tarde los estudiantes críticos, y ahora, con la reciente declaración de «Antifa» como organización terrorista, se abre la puerta a una ofensiva abierta contra toda disidencia.
En septiembre de 2025, Trump firmó una orden ejecutiva que designa formalmente a Antifa como organización terrorista doméstica. El texto sostiene que son «una empresa militarista y anarquista que explícitamente llama al derrocamiento del Gobierno de los EEUU» y que coordina «ataques violentos» y «obstrucción de leyes federales» mediante acosos, ‘doxxing’ (revelar intencional y públicamente información personal sobre un individuo u organización) y manifestaciones........