La Venezuela por consolar, la Venezuela por rehacer
El viaducto Nº 1 de la autopista Caracas-La Guaira, cuya construcción finalizó en 1953, colapsó el 19 de marzo de 2006, tras décadas de creciente deterioro. En ese momento tuve la sensación de que en Venezuela se había resquebrajado algo. Quisiera decir "en el alma venezolana" pero no sé si la expresión sería la más adecuada.
Al menos, la ilusión de progreso, muy vinculada a la idea de modernidad, se había roto en ese momento. Desde la década de 1940, quizá desde finales de la anterior, el país moderno se había ido construyendo lentamente, gracias al impulso financiero del petróleo y una voluntad política sostenida de crecimiento. Esa construcción se manifestaba, en parte, mediante la erección o fortalecimiento, según el caso, de la institucionalidad y la edificación de grandes obras públicas, como hospitales, vías de comunicación, edificios públicos y
centros educativos (escuelas, liceos, universidades).
Recordé entonces la dicotomía de la Venezuela real y la Venezuela ficticia, planteada por Arturo Uslar Pietri. Pensé en lo que se construía........
