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Mandela en Maiquetía

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11.10.2019

Fue invitado a Caracas a dictar una conferencia sobre el tema “Mandela y el camino a la paz – horizontes posibles sobre Venezuela”. Nada excepcional. Donde John Carlin aparezca, el tema será Mandela. Pese a que ha escrito acerca de otras cosas, incluyendo textos sobre deporte, ha sido condenado por su propio destino a hablar sobre Mandela. Desde los tiempos en que el autor de El Factor Humano dirigiera The Independent en Sudáfrica, pasa por ser - y quizás es - uno de los conocedores más íntimos de la historia del gran líder. De tal manera que la decisión del régimen de Maduro al no dejarlo entrar a Venezuela solo se explica por una razón: Mandela, no Carlin, es el enemigo de Maduro. Que nadie se engañe entonces: al que devolvieron desde el aeropuerto de Mariquetía no fue a John Carlin. Fue nada menos que a Nelson Mandela, Madiba.

Visto así, las preguntas correctas son: ¿qué tiene el régimen de Maduro en contra de lo que fue Mandela? ¿Qué lleva a percibirlo como amenaza hasta el punto de que su sola mención debe ser evitada? Preguntas que solo pueden ser respondidas si nos atenemos, no tanto a lo que exactamente fue, sino a lo que representa simbólicamente Mandela. Preguntando de modo más concreto: ¿Qué representa Mandela en un país como Venezuela?

Por lo menos cuatro puntos claves 1) Durante un largo tiempo de su vida (25 años) Mandela fue un preso político. 2) Desde su prisión decidió romper con la línea de confrontación violenta que el mismo había propiciado en los años sesenta. 3) Buscó permanentemente el diálogo con sus adversarios. El objetivo debería ser la negociación en función de una salida en primera línea electoral. 4) Después de las elecciones vendría una fase que conduciría a la reconciliación nacional.

Considerando esos cuatro puntos podemos llegar a la conclusión de que ellos son radicalmente opuestos a la estrategia política mantenida por Maduro y el reducido grupo que lo secunda en el poder.

El primer punto, el referente a la condición de preso político de Mandela significa, por solo mencionarlo, una acusación en contra de un régimen que mantiene cárceles repletas de presos políticos. Pues Mandela ha llegado a ser representante de todos los presos políticos de nuestro tiempo. Su sola mención ha de resultar impertinente para un régimen que levanta a las prisiones como amenaza y como negociación frente a instancias internacionales.

El segundo punto, el de la no primacía de la acción violenta, contradice la estrategia de un poder basado en la primacía del principio de guerra........

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