Sujeto, verbo y predicado

Sujeto, verbo y predicado

Dice un buen amigo mío que para escribir bien hace falta arrancar de una base que se estudia en las escuelas desde la más tierna infancia, como es la asignatura de lengua. Quizás, la más importante, ya que tiene una importancia considerable en el desarrollo de la actividad personal y profesional de cualquier persona. Y en esta asignatura, clave es la estructura de una oración para lo que es preciso acudir a una trilogía fundamental de base, cual es la de “sujeto, verbo y predicado”.

El sujeto, verbo y predicado son componentes fundamentales de las oraciones en castellano, donde el sujeto realiza la acción del verbo y el predicado describe esa acción. De esta manera, para construir una oración de forma correcta es preciso acudir al enfoque acertado de esta trilogía. Y más que nada para que se entienda la oración que constituye el mensaje que se quiere transmitir al lector, y que éste tenga claro lo que se quiere decir y no quede obligado a realizar interpretaciones acerca de cuál fue el sentido de la frase, o la intención que el escritor quiso poner en su mensaje.

Decimos esto porque, en muchas ocasiones, cuando lees un texto resulta sumamente complicado llegar a entender lo que se quiere decir. Y el problema surge de la falta de concordancia entre el sujeto, verbo y predicado, lo que dificulta la comprensión del mensaje que se quiere trasladar.

El verbo es la más importante de las tres, dado que se trata del núcleo del predicado y establece una relación de concordancia con el núcleo del sujeto. Se refiere a la acción que realiza el sujeto, o lo que se predica sobre este y viene a remarcar la conducta que ha hecho una persona.

Pues bien, viene esto a colación para insistir en que si hay una asignatura importante en los primeros años de enseñanza de una persona en la escuela es la lengua, y, sobre todo, la oratoria y la expresión, ya que escribir y hablar bien son dos aspectos fundamentales en el desarrollo de la vida de cualquier persona, y que si desde la base no se aprenden correctamente se adquieren infinidad de errores que, luego, se van trasladando en el quehacer diario de cada persona, y que si no se corrigen supondrá un deterioro cognitivo que se trasladará al desarrollo de la vida personal y laboral de quien no ha realizado un correcto aprendizaje en dos materias tan fundamentales como son saber redactar y escribir bien y saber expresarse.

Por ello, si existen defectos en la escritura, no solamente a la hora de construir oraciones, sino, también, defectos en la ortografía y gramática, esto supone un grave problema que será muy mal visto por cualquier persona que vaya a leer cualquier documento que redacte quien tiene problemas de redacción en la construcción de oraciones y en errores ortográficos que trasladan al lector una percepción muy negativa, y que en el ámbito profesional puede suponer un lastre para quien tenga problemas en la construcción de oraciones y reflejo de la idea que quiere transmitir en un documento a la hora de desempeñar una actividad laboral.

Se traslada, pues, una pésima imagen cuando no se realiza correctamente la construcción de oraciones, y cuando la idea que se quiere recoger en un documento resulta difícil de entender, lo que en el ámbito profesional de cualquier persona le lastrará a la hora de mantener su puesto de trabajo, o, incluso, progresar en él, porque se trata de defectos sumamente graves.

Por eso, es importante el esfuerzo que están realizando los profesionales de la enseñanza en las escuelas hacia los jóvenes estudiantes de que deben esmerarse en el esfuerzo por el estudio de la lengua y la oratoria, porque son la base de toda la construcción del aprendizaje que realiza una persona desde su inicio. Y si no se asientan bien las bases en el conocimiento de estas materias será muy difícil, por no decir imposible, que quien no realiza un esfuerzo desde un principio a la hora de realizar una expresión comprensible en la escritura, así como en la oratoria a la hora de comunicar cualquier mensaje, tendrá un difícil desarrollo profesional.

Hay frases de ilustres intelectuales que potencian este mensaje de la importancia de la lengua y la oratoria, tales como la de Voltaire acerca de que “La escritura es la pintura de la voz”, o la de Stephen King de que “Si no tienes tiempo para leer, no tienes tiempo, ni las herramientas para escribir. Así de simple”. Y ello, porque para saber escribir bien, y saber expresarse hay que leer mucho, porque la lectura es la mejor escuela de aprendizaje, y quien no lee acabará olvidando cómo escribir bien y cómo expresarse con soltura.

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