La mujer que cantaba la vida (y el olvido)
La mujer que cantaba la vida (y el olvido)
La memoria no se pierde de golpe. Se retira. Como una luz antigua que no se apaga de pronto, sino que vacila antes de desaparecer. Primero apenas se nota. Luego falta un gesto, una palabra, una mirada. Y un día uno comprende que lo que se ha ido no es un recuerdo, sino una persona.
En una familia poco convencional, lo verdaderamente extraordinario era mi madre.
No hablaba: cantaba. Cantaba cuando estaba contenta, cuando se enfadaba, cuando pedía algo, cuando protestaba, cuando quería hacerse oír. Su voz no era un adorno: era su forma de estar en el mundo. Pensaba tan deprisa que las palabras parecían llegar tarde, pero siempre envueltas en ritmo, como si así la vida pesara menos.
También cantaba cuando discutía. Con mi padre, con las vecinas, con quien hiciera falta. La tensión subía, las voces se endurecían y, de pronto, ella rompía el hilo cantando. Aquello no calmaba: desarmaba. Nadie sabe cómo enfrentarse a quien........
