Cinco minutos más

Una mujer acudiendo al médico, en una imagen de archivo. / Europa Press - Archivo

—No puedes implicarte tanto. Acabarás teniendo problemas.

No recuerdo qué paciente acabábamos de ver. Ni siquiera recuerdo el servicio del hospital donde ocurrió. Lo que nunca he olvidado es aquella frase.

La dijo una adjunta a un compañero de la facultad. Él tenía la costumbre de quedarse un poco más con los pacientes. Preguntaba por la enfermedad, claro, pero también por la persona. Si había conseguido dormir. Si entendía lo que le acababan de explicar. Si alguien iba a venir a verlo aquella tarde. Escuchaba. Y aquella mañana alguien intentaba enseñarle que escuchar demasiado también tenía un precio.

Lo curioso es que nunca pensé que aquella adjunta fuera una mala médica. Al contrario. Estoy convencido de que hablaba desde la experiencia. Había visto morir a demasiada gente. Sabía que llevarse cada historia a casa termina pasando factura. Quería proteger a un médico joven de un desgaste que ella ya conocía.

Lo entendí entonces. Y lo sigo entendiendo ahora.

Lo que nunca he conseguido responder es........

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