La silla vacía
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, presidió este viernes la reunión del Comité Especializado para Ceuta. / Pool Moncloa / Fernando Calvo
Con el retorno de Pedro Sánchez de sus generosas (e inacabables) vacaciones, la convocatoria del Consejo de Ministros después de un largo (y problemático) mes sin reunirse, y el desfile de ministros en el Congreso para dar las necesarias (y ausentes) explicaciones sobre la crisis ceutí, se inicia el curso político probablemente más intenso y tensionado de la democracia. Y, sin duda, el más difícil de la carrera política de Sánchez.
Es cierto que el líder socialista es un purasangre de la política que ha hecho de la resiliencia un mérito inagotable, y que ha conseguido dar la imagen de que puede vencer todas las batallas, pero la realidad es pétrea y no le dará margen. Sánchez encara el final de la legislatura con tal nivel de descrédito que solo se salva por la ineficacia de sus opositores, totalmente desnudos de argumentos sostenibles. El verano ha sido una apisonadora de confianza y credibilidad, y resulta sorprendente que sea él........
