Ocho años
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a su llegada a la moción de censura en 2023. / Eduardo Parra - Europa Press
Hace ocho años triunfó la moción de censura que convirtió a Pedro Sánchez en Presidente del Gobierno. En esa época yo era conseller de la Generalitat Valenciana. Contra lo que pudiera pensarse, mi trabajo era tan absorbente que apenas me dejaba tiempo para atender con detenimiento otros temas políticos y había seguido con cierta lejanía los detalles de este asunto. La sensación que tenía era de alegría: un triunfo de la izquierda siempre era bienvenido y la verdad es que el Ejecutivo de Rajoy, con la acumulación de casos de corrupción, estaba volviéndose insoportable. Y tampoco es que tratara muy bien a la Generalitat Valenciana, comenzando por la cuestión de la financiación y siguiendo con la mala costumbre de impugnar ante el TC buena parte de las leyes que aprobábamos. Con mi conselleria apenas había contacto: no hicieron nada en materia de transparencia o buen gobierno. Por otra parte, algunos, en Compromís, temíamos que las infinitas guerras internas en el PSOE pudieran recrudecerse. En fin: gratas expectativas y cierta prevención: ni entusiasmo ni preocupación. Pero ese tal M. Rajoy y sus dudosas gentes -¡ay Montoro!- iban a ser pronto un regular recuerdo.
Esa mañana yo había quedado, en su despacho, con el president Ximo Puig para despachar cuestiones ordinarias de mi conselleria. Al llegar, el jefe de Gabinete de Puig, el actual ministro Arcadi España -¡quién le iba a decir que acabaría ocupando el asiento de Montoro!-, nos explicó que en un despacho anexo se había instalado una pantalla gigante y que cuando se acercara el “voto decisivo”, el 176, el que concedería la Presidencia a Sánchez, avisaría al president para que saliera y se hiciera fotos con la pantalla de fondo. Y así fue, que era día dado a liturgias. Yo le acompañé, aunque, claro, no salí en la foto. Luego volvimos a trabajar y le dije algo así como “Ahora te van a empezar otros problemas…”. Lo que me contestó no lo escribiré aquí; si Puig quiere, ya lo contará él.
Ocho años. No es cosa de esbozar ahora un análisis........
