Bajo el signo del curling |
La competición de curling está deparando algunas de las imágenes más curiosas de los Juegos de Sochi
Con esto de los Juegos Olímpicos de Invierno, el curling vuelve a estar de actualidad. Debo aclarar que el término aparece en el Diccionario de la Real Academia, que indica que proviene de "to curl": espiral, rizo. Me congratula que mi patriotismo quede a salvo en esta espinosa cuestión. El Diccionari de la Acadèmia Valenciana de la Llengua viene a decir lo mismo de "cúrling". No nos vamos a pelear por un acento, aunque no sería la primera vez. Ni la segunda. En fin, somos casi bilingües perfectos en escocés antiguo.
En fin, que no se habla de otra cosa: en bares, tertulias radiofónicas, admoniciones piadosas del obispo de Orihuela-Alicante y de su santo pollino, discursos de Feijóo y voces de Abascal, el curling es el rey. El Rey también habla del curling pero en la intimidad, que dada la agitación que siente la nación española por este deporte, que hasta presta su imagen a Google, no sería bueno que la Zarzuela abriera otro frente de sospechas. Todos hablamos de curling. Se practica menos, pero eso suele suceder con cualquier deporte menos con el fútbol, la caza y el golpe al diferente. Sería bueno que se practicara más, de eso no cabe duda. Pero debe ser agotador. Si fuera más joven y aquí nevara o helara, yo practicaría el curling. Como en Escocia o Canadá, patrias del curling. El Royal Montreal Curling Club, fundado en 1808, es el club deportivo más antiguo -de cualquier deporte- de Norteamérica. El primero de EE. UU. es de 1830: el Orchard Lake Curling Club Detroit, Míchigan, nada menos. Es posible que Trump funde más en cuanto pueda ir a Groenlandia. Pero no siendo de esas lejanas tierras, me conformo con lo que hay: el var y los negocios........