La anómala normalidad
La anómala normalidad
Si por algo el período estival me incomoda, aparte del calor cordobés y los arácnidos e insectos varios, es que al hallar mi mente algunos tiempos muertos, se dedica a llenarlos sin mi permiso con interrogantes que no me traen más que quebraderos de cabeza.
A modo de ejemplo, no dejo de hacerme una pregunta a la que cada respuesta que encuentro es más problemática.
Si se trata de «normalizar» cualquier tendencia sexual, religión, origen, indumentaria o color de piel, ¿por qué cuando afirmo ser «normal» ante quienes exigen esa normalización se me tacha de fascista, xenófoba o racista?
No lo comprendo. ¿Es que entienden que si me........
