El mundo al revés

El mundo al revés

El pasado año fue el primero, en cuarenta y cinco, que no me tomé las uvas. Me quedé dormida antes de tiempo, pues el reposo obligatorio me obligó a ello. Muy distinto a cuando era niña, que una vez, en casa de mi abuela, también me quedé dormida y no me las tomé, y aquello me produjo una gran decepción. Incluso lloré.

En esta ocasión, sin embargo, pude disfrutar del fin de año tranquila, relajada y acompañada de mí misma. El mundo al revés, pero me ha hecho mucho bien.

Eso........

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