Por San Juan brevas comerás

Una bandeja con brevas, fruto típico de la víspera del día de San Juan. / INFORMACION

Por si acaso algunos de ustedes no se han enterado debido a que están liados haciendo la declaración de la renta, una paella o enfrascados en sus cosas y la vida no les da para más, ya les informo yo de que el pasado día 21 de junio a las 10.24 horas, una hora menos en Canarias, ocurrió el solsticio de verano, el evento que marca el día más largo del año en el hemisferio norte y el inicio oficial del verano astronómico, pero no solo eso, ese mismo día España le ganó 4 a 0 a Arabia Saudí en el Mundial, se conmemoró el Día Internacional del Yoga, el Día Mundial de la Jirafa y del Selfie y fue el santo de los llamados Laufredos/as, Apolinar, Basilisco/a y Ciriaco/a, ¡ñas coca!, ¡felicidades a todos ellos!, día en el que estuvo de oferta en el Hiperber el surtido de minisaladitos a 0,95 y en el Dialprix el melón piel de sapo a 1,29 euros el kilo.

Como pueden comprobar, el día 21 de junio vino más cargado de eventos que Papá Noel en Navidad y, en concreto, con él llegó el verano, y con este el calor, las camisas color pastel de manga corta estampadas con palmeras, las chancletas, la sangría y el tinto de verano, las verbenas, el vestirse todo de blanco como si fuéramos «el hombre o la mujer de Colón» (el que limpia más blanco), el gazpacho, el caldero, el melón de Carrizales, las bermudas, la depilación brasileña, los sombreros de paja, el cortarse las uñas de los pies, la sandía, la canción del verano, el concejal don José Claudio poniendo toldos por las calles, el alcalde plantando tagetes en un bancal al estilo de Íñigo Segurola (el jardinero de Bricomanía), los polos flash y las fiestas populares.

Cada año, cuando llega el mes de junio y el calor convierte tu casa en la panadería de Mordor, España se prepara para una de sus celebraciones más tradicionales y queridas: la Noche de San Juan, una festividad que combina fuego, agua, superstición, fruta, astronomía y una confianza casi religiosa en que saltar cosas trae suerte, ¡olé tú! Se trata de una de esas tradiciones que sobreviven gracias a que nadie se atreve a preguntar por qué, ni que nadie entiende del todo, pero, sin embargo, ahí sigue, siglo tras siglo, generación tras generación y a la que incluso el gran........

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