Ja veurem què passa!

El alcalde de Elche gesticula durante el último debate en el pleno municipal de la ciudad. / Áxel Álvarez

Igual que por estas fechas ya hay alficoces, cuando falta menos de un año para las elecciones municipales, los columnistas, opinadores, contertulios y demás personas de mal vivir suelen dedicar su tiempo al venturoso arte de analizar, prospectar y diagnosticar la gestión realizada por los que mandan en el municipio (el alcalde, el equipo de gobierno, sus socios, los asesores, los revisores del servicio de la hora, los agentes de movilidad urbana y la reina de las fiestas) a la vez que se lanzan, así sin más, a lo loco y como si no costara, a pronosticar que resultado electoral es el más probable que se produzca teniendo en cuenta parámetros y tendencias sociológicas, ideológicas y económicas, el grado de desarrollo urbanístico y medioambiental llevado a cabo en la ciudad y otro tipo de presupuestos y factores de la ciencia política, que cuando uno los lee, parecen tan profundos y argumentados como la tesis sobre los implantes cerebrales, cuando en muchos casos, como decía mi abuela, el voto en las municipales se decanta por que el candidato te ha saludado por la calle, por encontrar habitualmente aparcamiento cerca de casa, por que han baldeado tu calle o la han adornado por Navidad o simplemente porque con este gobierno municipal los cohetes si son de «segó».

Por ello, a mí que me gusta jugar los viernes al Cuponazo de la Once y una de mis heroínas favoritas es la «Vieja del visillo», no me he podido resistir a hacer mi análisis y mi pronóstico, si bien, he de advertir que dado los antecedentes, no es muy fiable, pues siempre llevo el boleto que no tiene premio.

Si comenzamos analizando la actuación del alcalde de Elche en estos tres años de legislatura, podemos concluir que en política municipal hay dos tipos de alcaldes: los que pasan desapercibidos y los que consiguen que hasta la inauguración de una pipicán parezca el desembarco de Normandía, y luego está Pablo Ruz, que ha logrado una categoría propia: la del alcalde que convierte cada rueda de prensa en una mezcla entre sermón institucional, campaña permanente y episodio piloto de la serie «Lo nunca visto y lo que nos queda», porque si algo hay que reconocerle a Ruz es que tiene una virtud política que hoy escasea más que un aparcamiento gratuito en el centro: presencia, muchísima presencia: Ruz no gobierna Elche; Ruz........

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