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Cuando los almendros están en flor

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11.03.2026

Almendros en flor, en una imagen tomada recientemente. / Europa Press

Dice un refrán popular que, «si por febrero florece el almendro, vas a coger con un cesto; pero si es por marzo, vas a recoger con un saco», y ya les digo yo que este año los almendros comenzaron a florecer muy a finales de febrero y durante los primeros días de marzo, y vaya si lo sé bien, porque diariamente tengo el privilegio de contemplar el maravilloso paisaje que compone el inmenso mar blanco y rosado de los campos de almendros que jalonan la carretera que te lleva a Banyeres de Mariola, un pueblo entrañable enclavado en el mismo corazón de la Sierra de Mariola que posee un encanto especial, el que le da a la tierra el lento paso del tiempo, el sonido de las campanas y la humedad fría y seca de la sierra y los pinos, donde he tenido el privilegio de conocer y tratar diariamente con personas afables, acogedoras y cercanas que le hacen a uno muy agradable y enriquecedora su estancia laboral por aquellos lares.

Ah, eso sí, sería mucho más llevadero si no hiciera el frío que hace, que no te lo puedes ni imaginar, parece que se hayan dejado siempre abierta la puerta del congelador funcionando a todo trapo, da la impresión que hayas aparecido en Narnia y además que no estuviera todo lleno de cuestas, ¡hijo mío, qué necesidad había! ¡Qué por nadie pase!, no te quiero contar cómo se me están poniendo los gemelos, como los de Arnold Schwarzenegger en sus mejores tiempos. A pesar de estos pequeños inconvenientes, es un pueblo digno de visitar, anímense que no les va a defraudar, y lo dicho, vengan abrigados como si no hubiera un mañana y dispuestos a subir cuestas, que las hay muchas y muy variadas.

Pero eso de contemplar los almendros en flor tiene un no sé qué, que te embauca, hechiza y fascina, a mi amigo Javi Sánchez le encanta y siempre envía una fotografía del primer almendro en flor que ve y es que esta floración significa que la primavera está a la vuelta de la esquina, que se acaba el invierno, el tren de borrascas, el hacerse de noche a las seis de la tarde y que el buen tiempo, el sol, la luz y el «caloret faller», como decía la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, nos esperan para volver a invadir las terrazas, entre cervezas, ensaladillas y frutos secos, la vida se abre camino como decían en Parque Jurásico, pero esta vez, en vez de dinosaurios que dan un miedo que pá qué, se trata de recuperar la alegría, las chancletas y las gafas de sol.

Por estos andurriales ilicitanos, el mes de marzo transcurre plácidamente entre actos cuaresmales, las Velles de Serra, la celebración del Día internacional de la Mujer con proclamas, cenas y manifestaciones incluidas, la fiesta de las paellas de la UMH, yo ya me he comprado la camiseta de la Facultad de Farmacia que me ha endiñado mi hijo Pepe, que, aunque yo no vaya a ir a esta celebración, que no se preocupen mis hijos, porque no me gusta el arroz, ni beber a morro, ni tengo edad para esto, lo he hecho por colaborar y para que me deje en paz el muy pesado; la subida de la gasolina que de seguir así me voy a tener que comprar un burro; las ofertas del Dialprix, la celebración del día mundial de la tortilla de patatas y de la peluca (un abrazo al tío que elige lo que hay que celebrar a nivel mundial porque es el mejor); la nueva temporada de la ropa de primavera en Confecciones Paquita, ¡vamos!, que todo es tranquilidad local, salvo algunos vaivenes que dan los asuntos municipales, como lo de la liquidación del presupuesto, la ejecución presupuestaria y el remanente de tesorería, que según donde te encuentres lo ves de una forma u otra.

El precio del petróleo y del gas retoma las subidas

El precio del petróleo y del gas retoma las subidas / Europa Press

Para que nos entendamos, cuando el alcalde estaba en la oposición, el remanente de tesorería y el nivel de la ejecución presupuestaria que tenía el Gobierno municipal era una prueba fehaciente y palpable de la mala o nula gestión de ese gobierno, y ahora que él tiene un remanente de tesorería muchísimo más alto que el que tenían los otros, esto es algo histórico, fantástico y una prueba de que su gestión es fantástica y nunca antes vista, ¡la Madre del Amor Hermoso!, que jodida es la hemeroteca, y que fácil es decir una cosa y la contraria sin que se te note, ¿y si cuela?, pues claro, adelante con los caballos que seguro que para muchos colará.

Pero dejando a un lado estas incongruencias, a las que estamos más que habituados, parece ser que por fin, tras dos años de retraso, para las fiestas de agosto se volverá a reabrir el restaurante del Parque Municipal, para el cual, según refiere la prensa local, la empresa concesionaria ya tiene cerradas en este año 2026 fechas para celebrar bodas, banquetes y eventos. Esperemos que no les pase como en el pabellón de deporte adaptado, que si no veo a los novios cortando la tarta nupcial junto al estanque de los patos y celebrando el baile en el edificio del «Huevo», hoy museo de la Asociación Festera de Moros y Cristianos, haciendo una filá con los invitados y moviendo el esqueleto al son de La Campanera o de Paquito el Chocolatero, tiempo al tiempo, que cosas peores se han visto.

También parece ser, según anunció el presidente de la Generalitat en su última visita a nuestra ciudad, que más antes que tarde, ya veremos cuándo, eso ya se andará, se procederá a inaugurar la denominada Escuela Municipal del Calzado, que estará ubicada en un edificio titularidad autonómica cedido a Inescop en el corazón del polígono industrial de Carrús. Tanto yo como un número importante de vecinos de Elche, salvo los integrantes de la asociación Elche y sus alrededores piensa, porque estoy seguro de que ellos ya lo sabían, hemos descubierto que lo que originariamente se conocía y denominaba como «Learning Factory» era una escuela municipal de calzado, ¡acabáramos!, yo pensaba que con ese nombre tan rimbombante se trataba de cualquier cosa menos eso, una sede de las Naciones Unidas, una delegación de la Unión Europea, un proyecto internacional de investigación, vaya, cualquier cosa con enjundia y trapío, incluso llegué a pensar lo contrario, ya que en el antiguo edificio de Correos (que era donde iba a ir ubicado originariamente este proyecto) y donde aparece rotulado con letras bien grandes el cartel con este nombre, solo existe un pequeño comercio para hacerte las uñas, que ya dije yo que menuda la inventiva y el marketing que ha tenido Mari Carmen (que es la que te hace las uñas) para ponerle nombre al comercio.

Una aparadora de calzado de Elche / MATIAS SEGARRA

Pero bueno, despejadas las dudas, no está nada mal lo de tener una escuela de calzado, que el saber no ocupa lugar y si sirve para enseñar, preparar y mejorar las actitudes y capacidades de los nuevos trabajadores del sector, pues fenomenal, pero también sería prodigioso, digo yo, que para que este tipo de trabajos tenga relevo generacional y sea atractivo para los chavales y chavalas, se mejoren las condiciones laborales de los trabajadores del sector (tipo de contrato, salarios, jornada, conciliación y prestaciones sociales), esto creo que también ayudaría mucho.

De todas formas desde estas páginas me atrevo de forma respetuosa a realizar una súplica a las autoridades locales, nada del otro mundo, simplemente que no quiten del edificio de correos antiguo el rótulo o cartel de «Learning Factory», porque mola mucho, hace al barrio más cosmopolita e internacional y es una fuente inagotable de curiosidad entre los viandantes y los vecinos, al preguntarse: «¿Pero qué diantres es eso del Learming Factory? ¿Alguien sabe para qué sirve?». Total, ya lleva puesto varios años y forma parte del paisaje urbanístico del barrio, igual que las señales de tráfico y los reposteros en los balcones en los días de fiesta de guardar.

Como dice el refrán, «marzo florido, serás siempre bienvenido», por lo que aprovechen estos días, que esto de la floración dura lo que dura un instante, para comprobar lo maravillosa que es la naturaleza y, ánimo, que el invierno está a punto de irse y llega la primavera con sus colores pastel y el sol por bandera, así que disfruten de este espectáculo natural, porque, como dijo Dante Alighieri, «la naturaleza es el arte de Dios».

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