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Martha Argerich y Charles Dutoit con la Orquesta de la Suiza Italiana

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19.03.2026

Charles Dutoit y Martha Argerich. / INFORMACIÓN

Alicante, ADDA, 20 de marzo 2026 A las 20 horas.

Orchestra della Svizzera Italiana

Martha Argerich, piano

Charles Dutoit, director

Una de las pianistas más celebres del mundo, la bonaerense Martha Argerich, comparte programa con el suizo Charles Dutoit al frente de la Orchestra della Svizzera Italiana. Dutoit inició su carrera profesional en 1959 dirigiendo a Martha Argerich con la Orquesta de Cámara de Lucerna, antes de dirigir a las grandes orquestas estadounidenses y europeas. La pianista argentina había ganado en 1957 los concursos de piano de Bolzano y Ginebra; en 1965 se alzaría con el premio del Concurso Internacional Chopin de Varsovia, que la catapultó a la cumbre. Argerich mantiene una relación privilegiada desde hace más de veinte años con la orquesta del lago de Lugano, donde se celebra desde 2002 el festival que lleva su nombre.

(Ciboure,1875-París, 1937)

Ma mère l’oye (Mi madre la oca), suite de ballet

El músico vasco-francés amaba a los niños. Para Jean y Marie, los hijos de sus amigos los Godebeski, escribió esta obra que describió así: “Ma mère l’oye, piezas infantiles para piano a cuatro manos, fue escrita en 1908. El propósito de evocar en estas piezas la poesía de la infancia me ha conducido naturalmente a simplificar mi manera y a hacer más sobria mi escritura. He sacado de esta obra un ballet que fue montado por el Teatro de las Artes”. Fueron niños de seis a diez años quienes ejecutaron por primera vez, en su versión original, esta suite de cinco piezas, el 20 de abril de 1910 en la Sala Gaveau de París. En 1912 realizó Ravel la orquestación del ballet añadiendo un preludio y un nuevo episodio, la “Danza de la rueca”, así como diversos intermedios, que se estrenó el 28 de enero de 1912 en Paris. Escucharemos el enigmático e inquietante Preludio (muy lento, pianísimo), la “Danza la de Rueca” (alegro), la “Pavana de las bella durmiente del bosque”, “Las entrevistas de la bella y de la bestia”, “Pulgarcito”, “Laideronnette, emperatriz de las pagodas”, y “El jardín mágico” con que cierra la obra.

(Bonn,1770-Viena, 1827)

Concierto número 1, en do mayor (opus 15)

El primer concierto, publicado marzo de 1801 en Viena, fue sin embargo el segundo compuesto y acabado, y está fechado, como el segundo, hacia finales de 1795 ó 1796. En 1798 compuso Beethoven las tres “cadenzas” distintas que contiene y lo estrenó él mismo en Viena el 2 de abril de 1800. El maestro de Bonn tuvo en poca estima tanto éste como su segundo concierto para piano y orquesta diciendo que “aún no son de sus mejores en este género”. Beethoven los calificaría como “ya del pasado”. Ambos conciertos son tributarios de la estética del siglo XVIII, aunque ya demuestran la clara voluntad del compositor de imponerse como pianista. Como es sabido, en el principio concertante que opone al solista y a la orquesta, Beethoven descubrió las fuentes de un diálogo poético libre que, preservando la forma tradicional del género, nos hace olvidarnos de ella hasta llegar a una concepción sinfónica y a una escritura pianística que rivalizan en un discurso de igual a igual. El cambio se haría patente en su Tercer concierto para piano, en el audaz e innovador Cuarto, hasta llegar al florecimiento absoluto en el celebérrimo Quinto, el concierto Emperador.

En este primer concierto, mientras el movimiento inicial tiene todavía acentos mozartianos en el segundo, Largo, ya es claramente beethoveniano en el diálogo del piano con diferentes y reducidos grupos instrumentales. El movimiento final, un rondó brillante y animado, es el más destacado y personal de todo el concierto, por su brillantez, alegría, lirismo y vurtuosísmo.

Felix Mendelssohn-Bartholdy

(Hamburgo,1809-Leipzig, 1847)

Sinfonía número 4, en la mayor, llamada “Italiana” (opus 90)

En 1830, viviendo en Roma, Mendelssohn inició el boceto de su cuarta sinfonía que fue terminada en 1833, tras tres años de gestación. Mendelssohn veía en Italia el país cuya naturaleza dispensa la felicidad. “La música no la he encontrado en el arte en sí, sino en las ruinas, los paisajes, la alegría de la naturaleza”, escribió. El estreno, con gran éxito, se realizó el 13 de mayo de 1833 en la Sociedad Filarmónica de Londres (que había encargado la obra), bajo su dirección y tras interpretar al piano el Concierto en re menor de Mozart, el número 20 (K 466). El primer movimiento de la “Italiana” es un “staccato” jadeante y saltarín, como una alegre carrera, iniciado por los violines antes de que sumen los instrumentos de viento y toda la orquesta. El movimiento lento es una balada cantada “legato” en tintes sombríos. El scherzo se distingue por su motivo enroscado, que se reparten los violines altos y segundos mientras la madera traza graciosos episodios conclusivos; la atmósfera de un bosque encantado prefigura el “Nocturno” de “El sueño de una noche de verano”, para al final, desvanecerse. El Finale es en forma de “saltarello” (próximo a la tarantela napolitana), para concluir brillantemente en medio de la embriaguez de un irresistible torbellino.

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