Montero la “salvaora” |
María Jesús Montero afea a Azcón que hable de su físico: "El PP insulta a las mujeres"
Va Montero a salvar Andalucía, a redimir a los andaluces de los males que padecen bajo el yugo de la derecha, de la fachosfera toda. Ella, sin nombrarse en primera persona, se rebaja en su valor y dignidad y abandona Madrid, habiendo alcanzado el summum del poder, de la gloria y cruza el Despeñaperros donde, parece ser, cree que se ocultan y amparan las injusticias bajo el rigor y el látigo de los latifundistas redivivos, donde la sanidad pública ha degenerado en asistencia benéfica, donde la educación no se impregna todavía, incomprensiblemente, de los objetivos de la uniformidad de pensamiento. Pero como siempre fue y ella ha olvidado, esa tierra que me vio nacer anda libre en mentes, campos y mares que no la atan, una tierra de grandes poetas que pide paz y esperanza, no salvadores tampoco reclamados. Ella, en tercera persona, saliendo de sí misma, se sacrifica y baja al infierno en un destierro que pinta impuesto.
Pocas veces un personaje sanchista, aunque los hay muchos y variados, ha demostrado en pocas palabras la psique de la cohorte de este Gobierno. Pocas veces unas simples palabras, bien preparadas, meditadas y leídas, no improvisadas, reflejan el estado mental de una pléyade de presuntos socialistas hundidos en la soberbia y el engreimiento, incapaces de ver su impotencia y errores y ubicados en la cúspide de la estulticia.
Su ileismo, utilizado con apariencia de humildad, está tan recargado de adornos, que refleja exactamente lo contrario de lo que perseguía o le han aportado sus muchos asesores. Un síntoma de narcisismo oculto en su hablar ininteligible, no por el acento, respetable, sino por la ausencia de ilación de sus ideas.
La ministra de Hacienda, médico de profesión, preparada y gran experta, pues, en materias jurídicas y económicas, deja tras de sí, bajo el manto de su poder omnímodo, un rastro de incompetencia nunca visto. Ni una sola ley de presupuestos en la legislatura, trampeada con decretos y fondos europeos excepcionales, con avisos de Europa sobre su actuación, pero eso sí, para ayudar a Andalucía, la deprimida, avala y promueve una reforma refractaria al socialismo más básico de la financiación autonómica favorable a Cataluña a cambio de unos votos que le han regalado el cargo que ejercita sin la formación mínima exigible.
Deja, aunque de eso nada diga, sus obligaciones incumplidas, su ignorancia patente, pero pagada y lo hace para ser la palabra salvífica de un pueblo ancestral rendido a la opresión. Ella, la gran avara de una hacienda voraz cuyos ingresos aumentan a un ritmo que no se compadece con el gasto en los servicios esenciales. Desde 2018 la recaudación de impuestos se ha incrementado en más de un treinta por ciento y no sobre las grandes fortunas, sino sobre la clase media y trabajadora. Los salarios, por causa de la inflación han descendido de hecho y la cesta de la compra ha subido más de un veinte por ciento. El estado cobra y lo resta a la ciudadanía en su día a día. La macroeconomía va bien, pero la de los hogares se ha resentido, a salvo aquellos en los que los sueldos e ingresos superan en mucho a la media.
No es consciente de su inanidad y por ello, porque detrás de su generosidad se esconde un alma no humilde, sino consciente de sus limitaciones, permanece como diputada en Madrid y no abandona el puesto. Puede dejarlo sin que peligre su plaza de médico en Andalucía, en el sistema de salud, pero no quiere regresar a Andalucía una vez pasen las elecciones. Sabe que esa región seguirá en manos de la fachosfera y ella no puede soportar vivir entre esta gente, aunque la voten sus redimidos si ellos no desean la salvación. Se queda en la capital gozando de los privilegios que le serán concedidos. Seguramente ADIF o algo similar. Ella vale para todo. Y, a la vez, mantiene un aforamiento de verdad, suplicatorio incluido, por si acaso.
28/02/2026 La vicepresidenta primera y ministra de Hacienda y candidata a la Junta de Andalucía del PSOE-A, María Jesús Montero saluda al presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno (d) a su llegada al acto del Día de Andalucía. A 28 de febrero de 2026 en Sevilla, Andalucía (España).Con motivo del Día de Andalucía (28F), se celebra en el Parlamento de Andalucía (Sevilla) un pleno institucional extraordinario. El presidente de la Junta, Juanma Moreno, asiste al acto, que incluye principalmente la lectura del discurso a cargo del presidente del Parlamento, Jesús Aguirre. POLITICA María José López - Europa Press / María José López - Europa Pre / Europa Press
A nadie le gusta ser salvado y mirado desde las alturas, despreciado, puesto en último lugar, calificado de sacrificio. Y los andaluces tenemos un alto sentido de la dignidad que Montero parece haber olvidado.
Venía con escasas posibilidades, aunque en Moncloa sigan creyendo que ser parte del gobierno plural beneficia. El optimismo basado en la negativa a ver la realidad lleva a lo que llaman resiliencia, que no es tal en este caso, sino obstinación.
Que el PSOE andaluz, con tradición y fuerza otrora se vea reducido a ser representado por la Sra. Montero es algo que identifica la profunda crisis de un partido perdido entre las lealtades a la nada y la esperanza en la ensoñación de lo inexistente. Da igual que mantenga los escasos treinta diputados que tiene ahora, un fracaso absoluto; da igual que se acerque o no a los votos de Vox. Lo esencial es la caída de un partido que ha perdido el lugar que ocupó y que se mantiene en Madrid sobre pactos que se van cayendo porque nunca tuvieron que ser. Otro PSOE es posible y con urgencia. Muchos huérfanos ha dejado éste partido que no halla en los jóvenes quien le escriba. Ese es su problema, el mañana y en ese mañana no estarán los del hoy con certeza, aunque se resistan a dejar paso a quien reconstruya un partido que por sí solo es una triste sombra de lo que fue.
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