Un día perfecto |
Imagen de Nouvelle Vague de Richard Linklater.
1.- Fue Lou Reed el que compuso una canción llamada Perfect Day, una canción tristona, melancólica, sarcástica. Hay que desconfiar de los días perfectos, canta el bueno de Lou, que se bebió enterita la Nueva York de los setenta sentado en Studio 54. Y tenía razón: desconfiemos de esos días en que de buena mañana te ponen en el bar el café con el punto justo de leche y de calentura y la media tostada por el lado que te gusta. Empieza a preocuparte si después al llegar a tu empresa tu jefe te felicita aunque no cumplieras los objetivo (que es lo que tiene méritos, no lo otro). Alármate cuando llegues a casa y veas en el informativo de la noche que Trump lleva más de tres días sin decir que va a invadir algún otro país, y que Feijóo y Sánchez se comprometen a pactar, pese a quien pese y caiga quien caiga, nuevas normas para el tute, el mus y el parchís en un inaudito ejercicio de empatía y valentía mutua.........