Así amanece mi mujer
Oumou Bangoura en la Plaza de Gabriel Miró (Alicante). / Javier Albarracín
Hay mañanas que me despierto y no la encuentro a mi lado. Ya no me asusto: sé dónde está. La encuentro en cuclillas, con las rodillas plegadas del todo y el torso descansando sobre los muslos, sentada sobre sus propios talones, los pies bien anclados en el suelo, como quien echa raíces. Frente a ella, un kanoun marroquí que compramos en un bazar de Alicante, lo más parecido que encontramos al fourneau con el que cocinaba cada día en la Cour de Hamdallaye. Y vaya si lo usa: sobre una pequeña rejilla con forma de pez que elegimos juntos, va haciendo al carbón un pollo, un pescado, igual que en su tierra. Así, entre el humo y ese gesto de siempre, a seis mil kilómetros de casa, mi mujer se reencuentra con la suya.
Se llama Oumou Bangoura, nació en Diassya (prefectura de Boké en la República de Guinea) y llevamos desde octubre de 2022 viviendo en España. Su gente la llama a diario para preguntarle lo de siempre: cómo se vive aquí, qué come, cómo la cuida su marido.
Al principio yo también le preguntaba, sabiendo la respuesta antes de oírla: «Mon amour, ¿echas de menos Guinea?». Y ella, sin levantar la vista del kanoun, me........
