Regalos envenenados |
El Campus Tecnológico, donde está la sede del Centro del Envejecimiento. | ÁXEL ÁLVAREZ / Áxel Álvarez
«Solo es posible afirmar en geometría».
Voltaire (1694-1778), filósofo y escritor francés.
Decididamente no tenemos suerte en Elche con las inversiones regalo de otras administraciones. Se llaman así (o se llamaban, que ahora los gobernantes aseguran que ya no hay) aquellas actuaciones que son como caídas del cielo, que no responden a unas necesidades concretas en infraestructuras, colegios, sanidad, etc. del municipio en cuestión. Es decir, que no son imperativamente necesarias para el normal funcionamiento de la población.
Son, por lo tanto, inversiones discrecionales a cargo de los políticos al frente de los gobiernos, con las que suelen favorecer, generalmente, lealtades y afinidades políticas de alcaldes, simpatías personales o simplemente que veranean en esos lugares. Algunas también, para ser justos, responden a criterios menos caprichosos y espurios. Dado que hay discrecionalidad en tales regalos, no existen baremos para discernir si la construcción de un superpabellón deportivo en un pueblo de 10.000 habitantes o de un gran auditorio en otro de 21.000 está justificada.
Tal vez debamos acudir al filósofo alemán Hans Reichenbach, que en 1949 ya definió la probabilidad como «el valor hacia el cual tiende la frecuencia relativa de una secuencia de resultados». Cabe añadir que las probabilidades de verse agraciado con una de estas regalías (o varias, si se saben jugar bien las frecuencias y las influencias) aumentan considerablemente si el municipio receptor en cuestión ejerce de capital provincial. A las pruebas hay que remitirse. La Diputación tiene en la ciudad de Alicante una veintena de sedes administrativas, culturales y de organismos autónomos, por cero patatero en Elche. Omnia pro populis, sed a capite, debería ser su lema. Todo para los pueblos pero desde la capital.
Hace unos ocho años el entonces presidente de la institución provincial, el popular........