El barco del tío Duque y la liberación de París
Manuel Verdú, el Duque, con boina, sobre un barco, seguramente el Leopoldo.
Como en un cruce de caminos, las grandes sendas de la Historia, aquellas que aparecen en los libros, se cruzan a veces con los pequeños caminos de la vida cotidiana y de la historia local.
En marzo de 1939, la guerra estaba perdida. El ejército republicano huía en desbandada y miles de soldados buscaban marchar al exilio. Las fronteras terrestres estaban cerradas y la única salida era el mar. La deserción de la flota republicana había impedido una retirada organizada. Las provincias costeras se llenaron de refugiados, huidos y desertores que intentaban conseguir alguna embarcación hacia África. Tras la partida del Stanbrook desde Alicante, no llegaron más barcos franceses ni británicos y unas 15.000 personas quedaron esperando una ayuda que nunca llegó. Ronald Fraser recogió testimonios de supervivientes que describían suicidios en los muelles.
Aun así, algunos decidieron echarse a la mar. Desde Torrevieja y Santa Pola zarparon pequeñas embarcaciones pesqueras hacia el exilio. También salió de Guardamar una barca con varios soldados republicanos que alcanzaron el puerto argelino de Béni Saf. Llevaban sacos de naranjas, pan y varios litros de agua; remaron durante diez días hasta llegar a África.
Gracias al........
